A Cámara Lenta: WorldSBK Assen – Una piedra en el zapato

Assen tiene una virtud y un defecto al mismo tiempo: parece una catedral sólo hasta que arranca la carrera. Después ya no hay religión, hay jerarquía. Y este fin de semana la jerarquía tuvo un nombre demasiado evidente. Bulega no ganó en Assen como quien suma una cita más al calendario; ganó como quien consigue que todo el escenario trabaje para él, incluso cuando el escenario intenta hacer lo contrario. Llovió a medias, refrescó de golpe, cambió el agarre, cambió el ánimo del paddock, y aun así el italiano salió del trazado neerlandés con tres victorias, 186 puntos y el récord histórico de 13 triunfos consecutivos ya empatado. Al final, la noticia no es sólo que ganara. La noticia es que ya empieza a parecer normal y cuando algo así empieza a parecer normal en WorldSBK, conviene asustarse un poco.
La Carrera 1 fue, probablemente, la mejor manera de explicar por qué Lecuona sale reforzado aunque vuelva a casa con otro segundo puesto. No porque le faltaran ganas, precisamente. Salió mejor, lideró por primera vez en su carrera en WorldSBK, obligó a su compañero a adelantarle más de una vez y, cuando la lluvia apareció a media distancia, entendió antes que nadie que ese tramo gris podía ser su ventana. Arriesgó, pasó al frente y tensó la cuerda. Después llegó la parte menos romántica del asunto: el delantero perdió rendimiento y el trasero mostraba un desgaste acusado en el flanco derecho, el asfalto se secó rápido y Bulega volvió a poner orden. El resultado oficial dice +1.618 a meta, vuelta rápida de 1’33.341 para el #11 y podio completado por Sam Lowes. Pero la lectura buena está en otra parte: Lecuona ya no corre para confirmar que merece estar ahí; corre para discutirle carreras a quien hoy manda. Bulega acaba de descubrir que tiene una piedra en el zapato.

Y eso cambia bastante el tono del campeonato. Porque una cosa es quedar segundo por descarte, por supervivencia o por administrar daños y otra muy distinta es hacerlo dejando la sensación de que la victoria estuvo, aunque fuera un rato breve, lo bastante cerca como para olerle la respiración. Lecuona dijo que quizá el sábado era su oportunidad de ganar, y el comentario suena menos a lamento que a diagnóstico. Portimão había sido un aviso; Assen, ya no. Assen fue una confirmación seria. Sigue faltándole ese punto final, esa vuelta exacta en la que el rival no se te escapa otra vez, pero la distancia real entre ambos parece menor que la distancia contable. Y eso, para Bulega, es una buena y una mala noticia a la vez: buena para el garaje, mala para la tranquilidad del futuro. Y ya conocemos a Bulega cuando la tranquilidad deja de serlo en su foro interno.
El sábado, además, Bulega había dejado el circuito medio firmado con una pole de 1’32.144 que pulverizó la referencia de su propio compañero y llegó pese a una caída en la curva 1. Esa combinación —ser el más rápido y aun así terminar el trabajo con una visita al suelo— explica bastante bien la etapa en la que está: ya no corre con timidez, pero tampoco con ansiedad. En la Tissot Superpole Race del domingo por la mañana se vio todavía mejor. Diez vueltas, 15’35.366 de tiempo total, vuelta rápida de 1’32.357 y una victoria construida sin el dramatismo del sábado, casi de oficio. Ayudó la SCX trasera, claro, y ayudó que el termómetro siguiera abajo. Pero lo importante es otra cosa: incluso cuando Assen está rápido y frío, que suele ser una combinación traicionera, Bulega está convirtiendo la gestión en una forma de violencia deportiva.

La Carrera 2 terminó de cerrar el círculo y, quizá, de abrir la pregunta incómoda del año. Sam Lowes y Lecuona salieron mejor, dejaron a Bulega tercero en los primeros compases y durante un par de curvas pareció que el guion, por fin, iba a desviarse un poco; duró poco. El italiano se mantuvo tranquilo, leyó dónde estaban los huecos y en la vuelta 3 ejecutó dos adelantamientos que explican por qué hoy es mucho más completo que el piloto veloz y algo frágil de otras etapas: primero limpió a Lowes y luego resolvió a Lecuona en la Geert Timmer. A partir de ahí, control. No hubo teatro extra, sólo ventaja creciente, meta, +2.724 y una cifra que pesa mucho más que cualquier hipérbole: 13 seguidas, 22 podios consecutivos y nueve triunfos seguidos para empezar el curso. Esto ya no suena a racha, suena a época, pero Lecuona… puede ser una piedra en el zapato.
También conviene detenerse en los secundarios, porque en Assen dijeron bastante. Sam Lowes hizo exactamente el fin de semana que un independiente necesita para convertirse en referencia: tres terceros puestos, buena Superpole, adaptación inmediata a los sectores rápidos y la honestidad de admitir que la lluvia del sábado lo acercó al dúo oficial un poco más de lo que lo hacía su ritmo puro. Álvaro Bautista, ya con el Álvaro Bautista de Barni bastante más asentado, enlazó tres cuartos puestos y probablemente dejó su round más sólido del año, aunque sin esa dentellada que cambia de color un domingo. Quizás sobren kilos, pero lo que no faltan son ganas. Alex Lowes volvió a ejercer de mosca cojonera de las Ducati hasta que la goma trasera le dijo basta y lo dejó caer al undécimo puesto. Todo esto, además, con Ducati y Bimota penalizadas en flujo de combustible, es decir:, el reglamento intentó meter un dedo en la balanza, pero la balanza siguió inclinándose hacia el mismo sitio.

En WorldSSP, mientras tanto, el campeonato decidió ponerse serio de verdad. El sábado, Masiá se llevó una Carrera 1 de ésas que tienen mucho de agarrarse al caos sin perder la cabeza: victoria por 0.080 sobre Arenas, Booth-Amos sobreviviendo a una penalización para quedarse en el podio y Debise cayendo a la cuarta plaza por sanción en la última vuelta. El domingo cambió el decorado pero no la tensión. Asfalto húmedo, pista secándose, todos apostando por slicks, grupo comprimido y bandera roja cuando Oettl ya iba delante tras el incidente de Roberto García. El alemán ganó por primera vez en la categoría; Arenas volvió a ser segundo; Öncü se subió por fin al cajón; y Masiá, sólo sexto, conservó el liderato por un único punto, 106 a 105. Traducido al idioma del campeonato: Assen no dio un dueño a Supersport, dio una pelea de navaja.

Las otras dos categorías también dejaron algo más que relleno de programa. Herrera y Neila se repartieron WorldWCR en dos carreras cruzadas por la lluvia, por banderas rojas y por el nervio habitual de Assen, con la primera saliendo líder destacada después de que Paola Ramos perdiera pie —y puntos— el sábado. En WorldSPB hubo una postal local preciosa con Buis ganando la primera manga y otra aún más reveladora el domingo: Fleerackers batiendo a Vannucci por menos de una décima para darle a Suzuki un doblete de victorias en el fin de semana y mandar a Salvador al liderato general. Assen, que tantas veces vive del último sector y de la última chicane, volvió a demostrar que puede fabricar desenlaces magníficos. Pero incluso en un circuito así, donde el guion suele torcerse por oficio o por épica, el titular grande quedó en manos del piloto que hoy se parece menos a una promesa y más a uno que pisa firme, aunque con una piedra en el zapato.
