Marc Márquez, juez y parte

 

581 días son ‘toda una vida’ para alguien acostumbrado a dominar, a ganar, a meterse un chute de cava en vena cada pocos días.

Y si duro es contemplarlo todo por TV, como un espejismo en una resaca de anestesia y antibióticos, más duro es volver a estar ahí dentro, con tu cabeza intacta y el cuerpo en otro sitio, sin responder a tus ordenes, a tu instinto. Por si fuera poco, aderezado con una moto que ya no sientes como tuya, que también va a lo suyo sin reconocer dueño.

Por eso, el día en que todo cuadra, lloras. Y lo haces de alegría porque al fin el cuerpo responde al sentimiento que dicta que tienes que saber hacerlo, que no puedes haberlo olvidado, que eres el mismo.

Pero no eres el mismo, eres mejor. Quizás no físicamente, pero has crecido. Y sientes que estás saliendo de esto para entrar en otro mundo, en un mundo con una escala de valores diferente. En el que las cosas no salen sólo porque puedes, salen adelante porque sabes que puedes. Valoras más lo conseguido hasta 2019 y al mismo tiempo valoras aún más lo que todavía queda por lograr, por hacer, por construir.

Es la fuerza que has construido, la misma que te transmitió un tal Doohan al contarte cómo pasó por un calvario similar, con heridas graves en la pierna, pero igual de graves en la psique, para salir transformado en un piloto mejor, en un campeón de leyenda.

Y esa fuerza casi sobrehumana es con la que ahora mismo están lidiando tus rivales en sus cabezas. No saben a que se enfrentan, apartan sus miedos pensando que todo es flor de un día, que Sachsenring es ‘tu cortijo’ y toda una serie de excusas programadas para auto tranquilizarse.

Porque el hecho de que hayas vuelto, incluso mejor que antes, aterroriza a todos aquellos que ya venciste, y sólo el beneficio de la duda reconforta a los ‘rookies’ que aún no has derrotado.

 

¿Y ahora qué?

A partir de Sachsenring nos espera un campeonato apasionante (aún más). Décimo a 90 puntos del líder, pensar que Marc pueda luchar por el campeonato con casi cuatro carreras de desventaja sería una auténtica locura. Pero de la consistencia mental de cada uno de los contendientes al título dependerá que esa locura pueda pasar de algo imposible a improbable y quien sabe si de improbable a algo más.

Lo mismo que el título de MotoGP logrado por Joan Mir con Márquez ausente es tan meritorio y loable como cualquier otro de la historia del campeonato, uno ganado con el de Cervera en pista y quien sabe si ganando este más carreras que ningún otro, podría escocer algo más (sin dejar de ser igualmente meritorio).

Ya hemos visto con anterioridad firmes candidatos a títulos de MotoGP que se deshacían como azucarillos ante la presión psicológica del rival.

Ahora ya no hablamos de la presión que ejercerá un rival directo, sino un verso suelto que se moverá por un campeonato en el que no tiene nada que perder y sólo mucho que demostrar(se).

Un campeonato que, ironías del destino, puede que cuente en su recta final con dos carreras programadas en el Circuit of the Americas (COTA), otro de los ‘cortijos’ de Marc Márquez (al igual que Motorland).

Marc ha vuelto para ser el referente de un campeonato que necesita más que nunca hazañas épicas y leyendas en pista que den aún más lustre a la nueva generación de aspirantes.

Pero también ha vuelto para ser juez y parte crucial de la temporada 2021. Un curso que le haga y nos haga olvidar el nefasto 2020, un año que sea heroico.

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