El truco del Diablo

MotoGP

“El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existía” así rezaba la frase de Charles Baudelaire que en el siglo XX popularizo el personaje interpretado por Kevin Spacey en la mítica película “Sospechosos habituales”.

Y en pleno siglo XXI tenemos a otro Diablo, aunque sea de apodo, liderando el Mundial de MotoGP, intentando convencernos con otro truco; que el principal favorito al título no es el piloto que encabeza el campeonato: “Para mí, Joan Mir es el más fuerte para luchar por el Mundial”.

Porque Fabio vuelve a sentir la presión sobre sus hombros. Ha ganado tres de las ocho carreras disputadas hasta la fecha, más que ninguno de sus rivales y, desde luego, más que el mallorquín, que todavía no ha saboreado las mieles del triunfo.

Y la presión se maximiza ahora que el campeonato pone rumbo a Le Mans, santo y seña del deporte del motor en Francia, una carrera a la que jamás un piloto galo ha llegado como líder de la categoría reina. Una olla a presión mediática, que por desgracia no lo será de aficionados, a la que se tendrá que enfrentar Quartararo, con 21 años y en su segunda temporada en MotoGP.

El de Yamaha no sabe cómo quitarse esa presión de encima, y ese es su primer rival en estos momentos. Llegar líder a Le Mans y salir de allí en otro puesto que no sea el primero de la general puede ser un golpe moral irreversible para sus aspiraciones.

SIC Petronas

Una presión que ya le hizo flaquear a su llegada al Mundial, con 15 años y la vitola de “nuevo Marc Márquez”. Por si fuera poco, el aliento que siente en su nuca es el de Joan Mir, un piloto al que jamás logró superar en sus inicios mundialistas, ni en Moto3 ni en Moto2.

Reza la máxima que al primero que hay que ganar es a tu compañero de equipo y Quartararo ya fue barrido por Mir en la temporada de debut del mallorquín. Ambos compartieron box en el Leopard Racing durante 2016, por aquel entonces con monturas KTM, y el balance fue demoledor a favor del ‘rookie’, que sumó una victoria y tres podios en total, para acabar quinto en la general, frente a los dos cuartos como mejores resultados del francés, que finalizó 13º en el campeonato.

Al año siguiente, Mir arrasó en Moto3, ganando el mundial con solvencia mientras que Fabio debutó en Moto2 con el equipo de Sito Pons, terminando 13º con una sexta plaza como mejor registro.

En 2018 Mir subió a Moto2 con el Marc VDS y el de Niza pasó a formar parte del Speed Up. Nuevo baño del balear, sexto en el cómputo global con cuatro podios por una victoria y una segunda plaza del galo, que finalmente terminó 10º en la general.

Solo la promoción de ambos a la categoría reina el pasado año destacó al galo, quinto en la general con siete podios, mientras que Mir no rindió a su nivel, entre otras cosas por el brutal accidente sufrido en verano durante unos test privados en Brno.

Suzuki MotoGP

Precisamente esa trayectoria ascendente de Quartararo, que incluso peleo por la victoria en más de una ocasión durante el curso pasado con el todopoderoso Márquez, y sus dos aplastantes victorias en las dos primeras citas de 2020, lo convirtieron en claro favorito, pero el francés fue diluyéndose como un azucarillo, con cuatro carreras consecutivas fuera del top 6 hasta llegar a la cuarta plaza lograda en el GP de Rimini.

Ahora, su nueva victoria en el Circuit de Barcelona, uno de sus trazados fetiche y donde ha subido al cajón en los tres últimos años, le devuelven al centro de los focos y le colocan de nuevo al frente de las apuestas.

Pero Fabio huye de esa situación e intenta por todos los medios trasladar la presión sobre Mir, sabedor de su propia fragilidad cuando se vuelve centro de atención, mientras que el balear espera agazapado su momento, sumando podios y esperando esa primera victoria que le refrende como claro aspirante.

Ambos se encontrarán frente a frente en el gélido Le Mans, una prueba que puede ser definitoria en la carrera hacia el título si además tenemos en cuenta que las dos siguientes citas se celebrarán en Aragón, el trazado favorito del piloto de Suzuki.

Una repetición del resultado de Montmeló, con victoria del galo y segunda plaza del español, dejarían las espadas en todo lo alto antes de la quíntuple cita consecutiva en la Península Ibérica. Una derrota de Quartararo en Le Mans a manos de Mir podría minar definitivamente su anhelo de hacerse con el trono que quedó libre por la excedencia forzosa del #93.

 

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