Instinto

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Esta temporada 2024 plantea un viaje en el tiempo al no tan lejano 2013. En aquél año el mundo de MotoGP pudo disfrutar del debut de un piloto que hacía gala de un desparpajo insultante, y que llegaba para ocupar el trono de un Rey debilitado tras su derrota en el interior de Yamaha y su salto a una Ducati que entonces era precaria.

Marc Márquez y Valentino Rossi protagonizaron un idilio en las primeras temporadas que compartieron en la parrilla de la categoría reina, pero bajo aquél «buenrrollismo» lo que estaban haciendo los dos era absorber energía y conocimiento. Hasta que los dos Reyes se vieron abocados a luchar por el mismo trono, lucha que nos regaló una de las mayores intensidades que se recuerdan en nuestro deporte y que han pasado a ser historia de la memoria colectiva.

Esta temporada asistimos a una situación similar con la llegada de Pedro Acosta. El murciano tiene talento para hacer lo que quiera, y no me refiero al murciano de nuestro medio, y antes de haberse iniciado la temporada ya ha copado titulares y generado expectativas ya para esta temporada pero, sobre todo, para el futuro.

En su duelo por ser el referente de MotoGP Acosta se encuentra en una posición que no significa una amenaza para Márquez. Esta GAS-GAS/KTM no es la Honda en que debutó Márquez, en 2013 sólo había cuatro motos con capacidad de ganar, en la actualidad parece que sólo una marca lo puede hacer. Es Ducati la dominadora técnica de la clase, como demuestra que ganase todas las carreras de 2023 a excepción de las ganadas por la Aprilia de Aleix Espargaróy la Honda de Álex Rins.

Acosta, a pesar de llegar a MotoGP en inferioridad técnica, ha demostrado ya con su estilo de pilotaje que es quien debe llevarse las miradas y hacerse con toda la atención, aunque por las prestaciones de la moto parece improbable que pueda luchar por el campeonato. Lo que sí empieza a comentarse con cada vez más insistencia es que va a ‘abrasar’ a sus compañeros de marca, y será este crecimiento el que lleve al murciano a tener la misma talla deportiva que Márquez para pelearle no sólo el título, sino quién va a prevalecer como figura de referencia en el campeonato, quién va a prevalecer como Rey.

Sabemos que Rey sólo puede quedar uno, y ninguno en toda la historia ha querido ceder graciosamente su trono sino que han peleado hasta ser derrotados. Un campeón nunca está preparado para rendirse, sino que hay que derrotarlos, y por eso Márquez ha pasado del equipo oficial de Honda a un satélite de Ducati: para buscar volver a ser competitivo y volver a divertirse.

En realidad lo ha hecho porque sabe que incluso con una moto satélite puede ganar a cualquiera.

Marc Márquez no gana el título desde 2019 y Pedro Acosta acaba de llegar, pero ambos eclipsan mediáticamente y entre las expectativas del paddock a todos los campeones desde 2020.

Es más probable que asistamos al renacimiento de Marc Márquez, pero en breve volveremos a tener un duelo que va más allá de quién se hace con el título. Veremos una lucha por ver quién va a ser el Rey de MotoGP, el veterano y ya sabio o el Príncipe Heredero que quiere hacerse su lugar en la historia.

De las lecciones del pasado sólo espero que la afición haya aprendido a disfrutar de estos capítulos, en lugar de entrar en una deriva que sólo puede llevar a la autodestrucción.

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