Marc Márquez, llave maestra
Me ha asaltado una idea mientras escuchaba un podcast de filosofía en la ciencia, que trataba sobre el realismo y el antirrealismo. En el primer caso, el realismo, debe explicar la verdad objetiva de todo. Tanto si es observable o no.
Han dado un ejemplo que ha ido creciendo dentro de mi cabeza, y es que el realismo debe explicar por qué, por ejemplo, una llave funciona en una cerradura. Algo que he tardado ‘cero coma’ en relacionarlo con MotoGp, porque desde siempre he sido de la opinión que hay determinados pilotos que se adaptan mejor a determinadas motos.
Aquellos que llevamos más de cuatro décadas siguiendo de una u otra forma el campeonato hemos visto idas y vueltas de pilotos punteros entre marcas, regresando a aquella fábrica que los vio/hizo triunfar. Dependen del carácter de la moto para poder explotar, o no, sus virtudes de pilotaje.
En un principio, mi neurona ‘petrolhead’ se ha ido primero a Bagnaia, por su dificultad para encajar con la GP25, y luego he pensado en Bezzecchi o en Alex Márquez por estar en la otra cara de la moneda, pero profundizando en la reflexión he llegado otra conclusión: Marc Márquez es el mejor piloto de la historia.
Por supuesto que cada cuál podrá tener la opinión que quiera, no es un debate que me interese en absoluto. Lo que es realmente relevante para la reflexión que me ha llevado a la conclusión de que no ha habido otro como Marc, los hechos objetivos.
- Campeón del mundo en su temporada de debut
- Campeón del mundo con Honda y Bridgestone
- Campeón del mundo con electrónica propietaria
- Campeón del mundo con Honda y Michelin
- Campeón del mundo con electrónica única
- Campeón del mundo con aerodinámica
- Campeón del mundo con Ducati
Con el conocimiento que proporciona la observación podemos afirmar que ganar el campeonato con diferentes fábricas está reservado a pilotos muy especiales, pero queda claro que con tantos cambios en las variables de entorno como las que ha vivido Marc, no ha habido nadie en el motociclismo moderno.
La era actual de MotoGp es la más tecnificada, en que cualquier minúsculo detalle marca la diferencia. Donde los pilotos se han convertido en atletas profesionales que entrenan cuerpo y mente, que se ha dado entrada a psicólogos deportivos que ayudan con estrategias para gestionarse dentro y fuera de la pista, y con tantos elementos que manejar durante una carrera que un mínimo despiste hace perder la posición.
Recuerdo que Bezzecchi perdió en Austria una plaza por mirar al piloto con quien se jugaba la plaza y el motor llegó al limitador por no haber subido una marcha antes de llegar a la frenada, o declaraciones de varios pilotos diciendo que no podían superar a un piloto más lento por el aumento de temperatura de la goma delantera.
Se necesita una gestión exquisita de qué líneas llevar cuando vas a rebufo y llegas a una frenada, cuánto debes acercarte para atacar y que no afecte al tren delantero, qué ritmo has de llevar para no quedarte sin neumático trasero, o sin combustible y que la centralita corte potencia, el uso de los dispositivos de altura, los ‘track limits’, la pizarra, el dashboard, las pantallas en el circuito. Y todo el trabajo de preparación que se hace en el box.
Marc Márquez ha conseguido la excelencia en todas esas facetas, adaptando su pilotaje, adquiriendo nuevas técnicas, incluyendo las nuevas ventajas técnicas en su beneficio. Tal y como lo han hecho sus compañeros de parrilla, pero con una gran diferencia.
De la misma manera que en Honda ya se sabe que ganó ‘contra’ la moto, a partir de 2015, se sabe que ha llegado a Ducati oficial cuando la moto no era la mejor de la parrilla. La moto 2025 de Borgo Panigale ha sido firmemente criticada por los tres pilotos que la han manejado. Sin embargo, Marc Márquez ha ganado el título con récord de puntos con solo 18 grandes premios.
En palabras de su compañero de equipo, Marc es muy bueno pilotando alrededor de los problemas. Algo que, personalmente, describiría como talento.
Los electrones no se pueden ver, pero con un detector de partículas se les puede seguir la pista. Y eso es el talento, algo que no se puede ver, ni cuantificar ni catalogar, pero cuya esencia es algo evidente, obvio, innegable.
Volviendo al ejemplo de la llave y la cerradura estamos en condiciones de afirmar que, si las motos son las cerraduras, Marc Márquez es la llave maestra.
Gustará más o menos, o quizá no gustará nada, pero eso forma parte del antirrealismo científico, del sesgo o del gusto personal, pero hay cuestiones que son irrefutables y que no requieren discusión ni debate.
Y eso que no he tenido en cuenta su retorno de la lesión más amenazante de su carrera, algo que tampoco han tenido la mayoría de los pilotos. Pero valorar eso ya entraría dentro de la lógica difusa.



Muy bien Lucio!!
Gracias, Rubén