El giro de Jorge Martín, la mejora de Ducati

MotoGP

He tardado lo suficiente en escribir este Dashboard como para saber que será engullido por la frenética acción que un Gran Premio genera, y faltan menos de 48 horas de que le demos al botón de ‘reset’ y volvamos a empezar. Lo cierto es que después de 5 directos de Twitch, media day y los tres días de competición necesitaba 1 día de pausa.

¿Os he dicho que entrevisté a Diego Gubellini? Bueno, vamos a centrar el tiro.

El de Estiria ha sido un Gran Premio en que han pasado muchas, muchísimas cosas. Algunas de ellas aún sin haber dado con un desenlace, como el triangulo amoroso entre KTM-Raúl Fernández-Yamaha, cuyos celos dejarán a uno de los tres actores con el corazón roto.

Pero a pesar de todo lo que ha pasado y de la relevancia presente o futura que puede tener, sería injusto no centrarse en la victoria de Jorge Martín, una victoria que voy a intentar poner en toda su dimensión aquí, porque me parece algo espectacular y por más de un motivo.

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En primer lugar un poquito de números sobre la victoria de Jorge Martín.

Nunca pasó por meta fuera de las posiciones de podio y sólo tardó hasta el cuarto paso por la línea de llegada para hacerse con la primera plaza de la carrera y consolidarse en ella. Sin contar la vuelta de salida,  su peor tiempo lo inscribió en la última vuelta con un 1:25,564. Algo normal, y más si estás yendo a por tu primera victoria

Su mejor tiempo lo marcó en la vuelta 7, con un tiempo de 1:24, 232. Pero es que en la vuelta 8 tardó sólo 11 milésimas más, y en la 9 perdió 72 milésimas respecto de su mejor giro. Ese es el nivel de precisión y concentración de Jorge Martín, y todo eso con la presión del campeón del mundo a poco más de una décima.

Esa fue la clave y la mayor sorpresa, mayúscula de hecho, la regularidad que tuvo el rookie que cumplía en este Gran Premio su sexta carrera en la categoría. Teniendo que gestionar mapas de potencia, desgaste de los neumáticos, consumo, temperatura de frenos, dispositivos de altura y si te descuidas hasta poner intermitentes a cada curva.

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Especialmente señalaría la gestión de los mapas del motor, que inciden en el control del consumo y la exigencia a los neumáticos. Algo que tuvo que decidir en cada momento con la presión de tener a Joan Mir a su rebufo, lo que podría haber hecho caer a cualquiera en la tentación/error de utilizar toda la potencia para tratar de abrir hueco con su rival.

Nada más lejos de lo que sucedió. Evitando las vueltas de ubicación y las tres últimas, en que ralentizó su velocidad al disfrutar de 1,6 segundos de diferencia para ‘patrullar’ por la pista hasta la victoria, Jorge Martín hizo la parte en que se jugó la carrera en una constancia espectacular.

Durante 22 vueltas seguidas sus tiempos fueron tan sostenidos, o constantes, o regulares, como queráis decirlo, que el promedio de la diferencia en sus registros se sitúa en las 215 milésimas. Esto es 0,215 segundos. ¡Durante 22 vueltas! Esa regularidad es algo excepcional, y más en un rookie que afrontaba su sexto Gran Premio.

Pero eso lo ha conseguido gracias a la Ducati y a pesar de la Ducati. Cada moto tiene puntos fuertes y puntos débiles, y el de la moto de Jorge Martín tiene los puntos fuertes en la aceleración y en la frenada, pero no es tan simple como eso, y podéis encontrar una explicación de las virtudes del piloto en este artículo de Mat Oxley, donde Daniele Romagnoli cuenta la sensibilidad de su piloto a la hora de encontrar el punto de grip de los neumáticos para conseguir una aceleración mejor que las de sus compañeros de marca. Algo que fue el principal problema de Danilo Petrucci y Andrea Dovizioso la pasada temporada.

Pramac Racing

Y además de una fórmula de progresividad para encontrar el límite en frenada y entrada en curva que evita tener que caer para llegar a conocer ese límite, Jorge Martín consigue hacer girar la Ducati gracias a su estilo. Cargando mucho peso en el tren delantero y llevándolo además hacia abajo para empujar el centro de gravedad a estar lo más cerca posible del suelo.

Algo que ya expliqué con mayor detalle en un directo de la pasada semana. Martín es de los pocos pilotos que lanza su tronco hacia el suelo hasta ponerlo paralelo a la horizontal, pero no para buscar únicamente el apoyo del codo como soporte, sino para forzar con su peso la entrada de la moto en la última parte del giro.

Francesco Baganaia lo dijo en la rueda de prensa de las poles, que estudiaría los datos de Jorge Martín porque en el sector3 hacía girar la Ducati como si fuese una Yamaha. Ese fue, por cierto, el sector en que Jack Miller se fue al suelo tratando de conseguir velocidad para superar a Fabio Quartararo en la frenada de la penúltima curva. Por tanto es claro que no es fácil hacer lo que hizo Martín con su moto en este circuito, y durante tantas vueltas.

Por eso, por esa forma de hacer girar la moto, podemos decir que el mayor avance técnico que ha tenido Ducati en esta pista ha sido la capacidad del piloto de manejar la moto, pero el rendimiento y resultados del resto de pilotos Ducati en una pista favorable, ha de poner aún más en valor el triunfo de Martín. Las Ducati ya no mandan aquí.

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