La culpa del empedrado

Muchos circuitos que albergan pruebas del mundial de MotoGP necesitan revisión en alguno de sus puntos, porque el exceso de riesgo que se concentra es evidente. Echar la culpa al empedrado ha sido, siempre, una manera “escurrir el bulto”. Menos en este caso.

Estamos en medio de la semana de vuelta al Red Bull Ring. Hace pocos años, Casey Stoner, entonces probador de Ducati, fue de los primeros en decir que el tazado era crítico en algunos puntos. Ahora todo el mundo lo tiene claro.

La zona donde se produjo el doble accidente y el doble milagro en MotoGP es la misma del también accidente y también milagro de Moto2. Spielberg es peligroso, pero no es el único: hay más. No vamos a hacer una lista completa, pero sí un repaso interesante.

La egolatría del ingeniero Hermann Tilke, que ha diseñado la inmensa mayoría de los circuitos modernos del mundo para la Fórmula1, alcanza el paroxismo con “las eses” de Austin. En este punto se llega a lo que podríamos llamar cierto culto al riesgo como espectáculo; puesto que los sustos se han producido casi cada año y no se hace nada al respecto. Pilotos que se descabalgan y motos convertidas en misiles tierra-tierra cruzando la pista entre los corredores.

Barcelona sí ha sido retocado; pero tuvo que pasar lo que pasó para ello. Y el recorte de la recta de atrás ha generado una frenada antinatural que ha causado accidentes importantes. Los “tilkódromos” no solamente son caros de construir, también son difíciles de reformar. Ahí está el ejemplo de Motorland y la inexplicable ausencia de escapatoria suficiente en la zona del tirabuzón.

Otros trazados de solera (nunca mejor dicho con el caso que viene) que no pertenecen al universo Tilke tienen zonas obsoletas. Hablemos de Jerez. La zona de “las rápidas” tiene una escapatoria insuficiente en “Ferrari”; donde el paddock queda demasiado cerca. Tampoco sobra espacio donde se lesionó Marc Márquez en el pasado Gran Premio de España.

Podríamos seguir, pero en el fondo es sólo eso: echar la culpa al empedrado. Este próximo jueves los pilotos involucrados hablarán con los comisarios. Zarco está siendo operado del escafoides, el mismo hueso que llevó a Cal Crutchlow a correr “con un solo brazo” según sus propias palabras en Jerez.

Hay que insistir también en poner el foco en la actitud de los pilotos. En el episodio de Moto2, no se ha reparado lo suficiente en el caso nulo que hicieron todos los corredores que venían muy atrás de las banderas amarillas que ya señalaban el peligro en pista, a la sazón, la moto de Bastianini en medio del asfalto. Ni las vieron. Y el “Pescao”, ni las banderas ni la moto.

En el momento de “entre carreras” que estamos, lo que más llama la atención es el silencio de la FIM. Todo estallará el jueves como parte del programa del espectáculo; pero la incertidumbre de estos días sobre qué decisiones tomarán no ayuda a la imagen de un campeonato que, a pesar de todo, sí está a la vanguardia mundial en seguridad.

Mientras, además del artículo del pasado lunes de Lucio, yo me quedo con la opinión de la mayoría de pilotos que no dudan en señalar la maniobra de Zarco, cuando menos, como excesiva en lo que se refiere a los márgenes de seguridad que los rivales deben tener siempre en consideración. Creo, insisto, que hay que seguir trabajando tanto en los puntos críticos de algunos circuitos como en la actitud de algunos pilotos.

Porque la realidad, aún regalándonos dosis inmensas de buena suerte, nos ha demostrado ya que, en seguridad, nunca es suficiente. Y que no podemos “escurrir el bulto” constantemente. Echándole la culpa al empedrado.

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