Órdenes o equipo

Suzuki Ecstar

Suzuki está a tres carreras de hacer doblete: título de piloto y título de equipos. Y se mantiene en el podio de constructores con sólo dos motos en la parrilla. Pero todo esto puede irse por el desagüe cuando MotoGP vuelva a la acción en Cheste.

Y es que el nuevo “debate del siglo” en la clase reina del motociclismo reside en elegir entre aplicar órdenes de equipo sin contemplaciones o arriesgarse a la pérdida del más preciado de estos dos trofeos mundialistas; a la sazón, el de piloto.

Es más, el nuevo debate (que puedo certificar que ya existe dentro de Suzuki, como en su momento pasó en Ducati con el “mapping8”) gira en torno a cambiar la preposición “de” por la conjunción disyuntiva “o” y defender una idea diabólica en este punto del año: o damos órdenes o no somos equipo.

Diabólica, digo, porque Suzuki tiene a Mir como líder destacado de MotoGP con catorce puntos de ventaja (todo un colchón en este 2020) sobre Quartararo; pero también asoma Rins con opciones al título a 32 puntos y en la sexta posición de la general provisional. Y superando a su compañero de equipo (léase primer rival) en las últimas carreras.

Antes de seguir, déjenme contarles: Joan y Álex “se odian” como lo han hecho siempre todos los pilotos de raza que en el mundo han sido. ¿Les ven hablando en la foto? Pues es mentira, no lo hacen: una imagen miente más que mil palabras.

No se tratan más allá del protocolo que exigen las cámaras (paripé, diría Alberto) del corralito. Y es natural. Rins lleva toda la vida a la sombra de pilotos españoles y Mir es el nuevo que le está comiendo la tostada. Para Álex sería un alivio personal que Joan no fuera campeón del mundo de MotoGP. Así de sencillo y humano.

Como bien puede leerse en el artículo de Jorge González en estas páginas, Rins no deja de reivindicar que tiene opciones matemáticas y reconoce que es una situación “no fácil” para Suzuki: “quedan tres carreras para el final, así que veremos”.

Y tanto que tendrán que verse: en una reunión con Brivio, tarde o temprano. Porque estar sexto a 32 puntos a falta de tres carreras es muy diferente que liderar la tabla y llevar 14 de ventaja. Esa reunión será diabólica, insisto. Y puede producirse el próximo sábado 7 de noviembre. ¿Por qué ése día? Sigamos.

La clave será la clasificación de parrilla en la primera cita de Cheste. Mir tiene claro que debe reivindicarse ahí, que es donde está fallando. Rins está cuajando sábados totalmente solventes y sabe que mientras salga muy por delante de su compañero de box, más difícil será que el equipo le pida un sacrificio, el domingo.

Por el camino, Mir no tendrá ningún reparo en declarar (está muy “suelto” últimamente) que prefiere ganar este título “de ley” en pista y sin ayudas “raras”. Eso dirá. Pero por dentro reconoce que en las últimas dos carreras la otra Suzuki acabó delante de él; y que eso hubiera sido un problema si no se sube al podio sendas veces, en esta cita doble de Motorland.

El debate ya está en la mesa y yo lo tengo maquiavélicamente claro: Suzuki no se va a ver en una igual en otros veinte años (sí: pienso en el 2000 y aquella 500 de Roberts JR) y es el momento de tomar decisiones. ¿Cómo, cuándo? Para eso están los que saben: Davide Brivio.

Podemos ponernos muy dignos pensando en las que tomaríamos nosotros. Y podemos, también, ponernos en la piel de un japonés de Hamamatsu. Órdenes o equipo: en Suzuki lo saben. Lo que pasa; y lo que tienen que hacer.

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