Valentino como esperanza

No hay remedio. Vivimos en la discusión global, hasta el punto de no ponernos de acuerdo sobre a qué década pertenece este recién estrenado 2020. Pero una cosa es inapelable: MRN ya está aquí; y ha venido para quedarse. Para todo lo demás, las trincheras: también sobre el futuro de Valentino Rossi. Por eso vengo con ansias renovadas a hablar de un viejo tema manoseado a lo largo de los últimos diez años (¿cuándo se retirará, Valentino?) para defender una idea, como siempre, en mi caso, a contra corriente: Valentino es la nueva esperanza de MotoGP.

Foto: Yamaha MotoGP

Reconozco que hace casi un año escribí que “Valentino es el problema” y lo hice convencido de la situación que se vislumbraba a principios de 2019 y que después se demostró demoledora; no para la temporada pasada, sino para muchas de las que vienen: Marc Márquez es, sencillamente, imbatible. Entonces reivindicaba la necesidad de que sus rivales en la parrilla de salida (especialmente los jóvenes) lo fueran también en la línea de meta de cada carrera y, sobre todo, de cara a la tabla de clasificación. El de Cervera ganó su octavo título con 151 puntos de ventaja.

Hoy, tenemos el fantástico análisis de Lucio López para darnos la bofetada de realidad: la dictadura de Marc es inapelable y exponencialmente creciente a lo largo de los últimos tres títulos en los que Dovi fue subcampeón. El primer entorchado de MotoGP lo ganó Márquez a Lorenzo por cuatro puntos; mientras que los dos siguientes tuvieron a Rossi en el cajón del podio final. Y en 2020 ya tenemos (con la salida de Jorge y la evidente decadencia de Andrea) la certeza del fin de la generación prodigiosa que completaban Pedrosa y Stoner.

¿Y qué pasa con los más jóvenes? Muy sencillo: incertidumbre. El más señalado de todos (por el propio Marc) como favorito a la pelea por el título es Fabio Quartararo; que no consiguió “rematar faena” (ganar un Gran Premio) después de tanto brillo de novato y tanta pole de sábado en 2019. La misma incertidumbre, a nuestro pesar, tenemos ante un poderoso Maverick Viñales que sí ha ganado carreras pero del que no sabremos cómo estará con su moto, con su equipo y con su futuro (suena Ducati para 2021) hasta que se enciendan las luces del desierto de Losail.

Por lo tanto y aunque suene a paradoja (que lo es) mi esperanza, en 2020, frente a la dictadura de Marc Márquez, reside en Valentino Rossi. En él como persona y como piloto, por encima de todo; y especialmente por encima de su edad y lo que decida sobre su futuro. Cuando escribo desde la razón, afirmo sin complejos que me gustaría que se retirase a tiempo de disfrutar de la vida. Pero desde el romanticismo de un nuevo año y un nuevo proyecto (MRN-2020: ¡Qué bien suena!) no es que sueñe con que no se baje de la moto jamás; sino que “salivo” como un perro creyendo que va a enfrentarse al nuevo rey absoluto de MotoGP con el colmillo retorcido del tirano que él mismo fue, hace ya tanto tiempo.

Tal y como están leyendo, parroquia: hay que ver a Valentino como esperanza. Desde la certeza de su experiencia y la capacidad de trabajo (para mantenerse en la brecha) que aún tiene. Este 2020, cada vez que le vean en una parrilla de salida de Gran Premio, recuerden que está cerca el momento en el que decida dejar de correr; como ya hicieron Stoner, Pedrosa o Lorenzo. A estos tres les echamos ya de menos mucho más de lo que nos damos cuenta; pero con Rossi pasará lo que he contado otras veces: que incluso los que hoy le odian, se mirarán, cabizbajos; y desde el fondo de su oscuro corazón dirán: “cómo molaba cuando corría, Valentino”.

Patrocina MRN

Contratar buenas firmas y conseguir información es un proceso costoso. Juzga y valora nuestro tabajo y ponle precio aquí:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web usa las cookies imprescindibles. Si sigue navegando entenderemos que las acepta.