Mapping 73: la huída hacia MotoGP de Alex Márquez

Huir hacia MotoGP, huir de Moto2, este texto que iba a titularse “En elogio de los 250” será, en parte, otra nueva muestra de nostalgia de un campeonato colorido dónde ser Campeón de las categorías con motos menos grandes era prestigioso, bastante más que ahora, cuando las fábricas competían en 250 y con unos presupuestos que nos contaron que según decían se cargaron una categoría que tenía pilotos bien pagados, sponsors importantes, fábricas involucradas más brillo y valoración por el aficionado que sabía y tenía la garantía que ganar con una dos y medio no era fácil por los pilotos y fábricas que habitaban allí. Todo eso porque esos presupuestos imposibles curiosamente se completaban. Quizá faltaba pastel para repartirlo con los de abajo, quizá había quién no quería repartirlo tanto. Sea lo que fuere, el concepto #RoadToMotoGP ha dilapidado la categoría intermedia convirtiéndola en poco más que un trámite burocrático en el que el concepto de piloto que merece llegar a MotoGP varía según los contratos que se hayan firmado entre managers, equipos, propietarios de derechos de retransmisión y fábricas para dar servicio a una MotoGP que  creo que equivocadamente, no sé si inevitablemente, acapara todo el foco.

Llevamos muchos años viendo llegar pilotos a MotoGP por turno y no por aura. Es aura pero no es aura, quizá sea brillo. He escrito brillo pero no es brillo: es capacidad de adaptar el pilotaje a la categoría y material disponible para atacar los primeros puestos en el menor número de Grandes Premios disponibles. Así ha sido siempre y, curiosamente, así son los pilotos que terminan brillando en MotoGP sobre brillantes motos de fábrica. Incluyendo a Dovizioso en su periplo hasta Ducati. Pilotos que han demostrado adaptarse rápidamente y estar luchando por las victorias con regularidad, algo que, admitámoslo, aumentaría el poder del mánager a la hora de negociar material en MotoGP. He escrito material, no plaza. Plaza en MotoGP han tenido hasta Hafizh Syahrin o Yonny Hernández, y plazas existen para asegurar pilotos de determinadas nacionalidades que satisfagan las retransmisiones en según qué naciones, al parecer sin importar el nivel del piloto ni del material con el que compita. Llegadas aplaudidas desde la prensa, por cierto, que decía que todo estaba bien, que era lo más adecuado y prometedor.

La coyuntura actual de Alex Márquez puede ser el primer gran ejemplo que ponga en duda el modelo de embudo #RoadToMotoGP. Y digo el primer gran ejemplo porque involucra a una fábrica como Honda, la sombra de la influencia de Marc y un deseo publicitario de los hermanos compitiendo juntos que se rompe en mil añicos, dejando entrever que ni fábrica ni equipo ni piloto (parece ser) creen en la actualidad en el éxito y los resultados de este fichaje (y en el caso del piloto llegados a este punto, sólo creeré en su autoconfianza si ficha por otra fábrica). Pero ejemplos de llegadas a trompicones que han negado a Moto2 de pilotos que dieran brillo a la categoría ha habido muchos:  Redding, Smith y su clausúla mágica con Poncharal, Bagnaia, Miller (al que ahora todos quieren pero que “sólo” lleva adaptándose a la categoría cinco temporadas, cinco) son ejemplos de pilotos quemados al bulto de MotoGP. Puede que hasta Rabat hubiera conseguido algo mejor de haber seguido demostrando su profesionalidad en Moto2. Que a día de hoy Ducati, KTM o Aprilia no parezcan saber dónde buscar pilotos de garantías para sus plazas liberadas también pone en duda el modelo #RoadToMotoGP, y si junto con el antefiasco Alex Márquez esto no nos da una pista de la falta de aura, brillo o madurez en los pilotos disponibles no sé qué coño nos la puede dar, porque ahora ya sabemos, podemos deducir que ni Alex, ni el equipo, ni la fábrica, estaban convencidos del fichaje, también debemos saber, deducir, que muchos pilotos podrían estar brillando en Moto2 si no se hubiera puesto al servicio de MotoGP en vez de respetarla como una categoría propia, una categoría incapaz, a día de hoy, de rellenar con garantías las plazas libres de KTM y Aprilia, no digamos capaz de sustituir a Dovizioso si decide retirarse.

Team Marc VDS

Cualquiera de estos pilotos pasados por el embudo harían más grande cualquier categoría en la que participaran, y junto con la categoría, a sus actuales pilotos. Incluso Syahrin y Nakagami estarían en este grupo de pilotos brillantes. Pero ninguno de éstos hace más grande MotoGP, ni MotoGP los echará de menos cuando los desfenestre como a un Redding cualquiera (sarcasmo, aclaro), porque para no ganar en una moto que está diseñada para no ganar, no hace falta ser Campeón de nada y te convierte en un perdedor. Con estos Campeones en otras categorías recuperaríamos el espectáculo y nivel de pilotaje, el valor de victoria que da la competencia y que se ha perdido con la fuga de talentos al olvidado y despreciado furgón de cola de MotoGP que, por el carisma y resultados que pudieran haber alcanzado los pilotos durante un periplo más largo en Moto2, ya no sería tan furgón de cola para el espectador, ni Ducati, KTM o Aprilia estarían mirándose las caras buscando un piloto de garantías no quemado.

Bueno, esto es sólo mi opinión, e incluso un deseo por encima de una opinión. Lo que sí creo que es una certeza es la falta de valor a la hora de decir las cosas.

La falta de crítica y el exceso de alabanza a MotoGP han ayudado y mucho a este embudo destruye pilotos que es la llegada de talentos y/o currantes de la moto a MotoGP negándole el brillo a Moto2/Moto3. Porque nunca he leído a nadie decir, escribir, criticar la llegada de pilotos a plazas con pocas garantías, sólo que todo está perfecto, todo es siempre lo más adecuado. Preguntemos a Bagnaia, Redding, Smith si han hecho lo más adecuado. La “parada de burro” del fichaje de Alex Márquez es el gran ejemplo, por mediático y fracasado, de un embudo hacia MotoGP que presenta carencias  ocultadas en la no crítica, no descripción desde los medios: primero defendemos que Alex llegue al equipo oficial porque tiene nivel y se lo merece, defendemos que salga del mismo por la parte de atrás y sin haber corrido porque es lo que necesita para alcanzar ese nivel que dijimos que ya tenía y, en vez de llamarlo ridículo monumental de fábrica y piloto, lo llamamos astuto acierto. Quizás si los medios criticaran estas cosas, si lamentaran la pérdida de pilotos de Moto2, se cuidaría más (algo) el nivel de lo que ofrece MotoGP fuera de los equipos oficiales.

Pero bueno, todo este embudo que destruye pilotos y categorías no tiene visos de cesar, cambiar o de crear un espectáculo con carencias visibles, ¿sabéis por qué?. Porque todo está bien, todo es lo adecuado. Lo dicen por todas partes, y eso es lo que importa.

 

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