Gracias Marc

Les voy a confesar una cosa: El coronavirus y sus tristes consecuencias habían conseguido que MotoGP y su eterna pretemporada 2020, me trajera un poco al pairo, incluidos los extraños movimientos de este invierno eterno.

Por si fuera poco, presenciar en TV los primeros entrenamientos del GP de España en un Circuito de Jerez, al que considero mi segunda casa, con las gradas totalmente desiertas y con un paddock con menos gente que en una carrera del regional, hizo que la desolación fuera aún mayor.

Pero el domingo el panorama cambió. La fenomenal victoria de Albert Arenas en Moto3 y ver como en Moto2, tanto Martin como el ‘rookie’ Canet, cuajaban unas sólidas carreras fueron un buen aperitivo de lo que estaba por venir.

Foto: Aspar Team

Y llegó la luz, la categoría reina fue reina de verdad, con un rey total y absoluto que sacó los colores a 18 de los 20 pilotos que corrieron finalmente en Jerez, 11 de ellos campeones del mundo. Sólo Quartararo se salvó de la escabechina y su victoria no tiene nada que reprochar.

Desde la salida de pista de Marc Márquez en el quinto giro, hasta la fatídica curva 3 de la vuelta 22, asistimos a una “master class” de MotoGP que ya figura por derecho propio en el olimpo de las mejores carreras de la historia.

Que esa fulgurante remontada acabara mal no resta ni un ápice de valor a una gesta que más de un rival no debe haber digerido todavía.

Y no nos equivoquemos, sobre todo los ‘capitanes a posteriori’, que tanto abundan hoy en día; Márquez estaba remontando rodando a su ritmo, a un ritmo cómodo para él, como declaró el mismo Dovizioso más tarde. Un ritmo, que como el de cualquier otro piloto, no te libra de cometer un error y acabar por el suelo, porque así son las carreras de motos. Marc Márquez no estaba fuera de control en Jerez, estaba en ‘su control’.

Jaime Olivares - Repsolmedia

La desgracia para Marc fue que el error llegara en la bestia negra jerezana: la curva 3. La misma en la que se fracturó cúbito y radio durante los test pretemporada de 2008, para pasar por el quirófano del Dr. Mir por primera vez. La misma que acabó con la carrera deportiva del pentacampeón Michael Doohan. Un sitio en el que las caídas casi siempre se pagan.

Pero igualmente y a pesar de la lesión, Marc Márquez consiguió el domingo algo muy importante: devolver en menos de una carrera completa el brillo a un campeonato que ha vivido sus momentos más duros y difíciles con esta crisis, devolver la ilusión a una afición que no puede ni acercarse a sus ídolos, conciliar a sus fans y detractores, en definitiva, situar de nuevo en boca de todos a uno de los deportes más apasionantes del mundo y poner en letras de oro el lema con el que arrancó el campeonato: #RacingforThem. Porque a todos ellos/nosotros nos hizo disfrutar de nuevo.

La lesión pasará, el recuerdo de la remontada perdurará. Y Marc regresará, ojalá más pronto que tarde. Y si vuelve en Brno, aún luchará por el título, no tengan la menor duda.

Gracias Marc, recupérate pronto y nunca cambies, las calculadoras siguen siendo para los demás.

 

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2 comentarios en “Gracias Marc

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