Pedro Acosta y Marc Márquez, lo que Liberty Media necesita para MotoGP

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Muy rápido, demasiado, nos hemos acostumbrado a esta “nueva MotoGP” en la que la falta de pelea, la aerodinámica y las presiones de los neumáticos amenazan con dilapidar la importancia del piloto hasta conseguirlo en algunos casos. Y, algo que me molesta profundamente, se dedican más líneas a convencernos de que es el espectáculo que queremos ver a pedir el espectáculo que queremos ver. Y lo que queremos ver son carreras como la del último Gran Premio de las Americas, by the way.

De todo lo que he oído y leído de la compra de Dorna por parte de Liberty Media, una de las cosas que me ha agradado oír es reconocer que el aficionado al motociclismo es distinto al de la Fórmula 1, por mucho que los Ezpeleta se empeñen en solucionarlo todo copiando a la Fórmula 1, nunca hasta ahora habia oído que el espectador de motociclismo no busca lo mismo que el del automovilismo.

Y mira que era obvio.

No tengo ningún MBA ni sé qué plan tendrá Liberty para conseguir recuperar todo lo que Dorna ha perdido en los últimos años tras ganarlo apoyado en la figura de Valentino Rossi, incluyendo todos los circuitos que han intentado incluir y que se han quedado o se quedarán por el camino (Gales, Crimea, Moscú, Argentina, Kazajistán, Finlandia….) y aunque la afición sigue llenando los circuitos, no terminan de pagar a la plataforma de turno para ver las carreras en casa (aún habiendo copiado las carreras cortas a la F1).

Lo que sí sé es que toda la prensa y afición ha celebrado con euforia la pasado cita de CoTA por una sencilla razón: nos lo pasamos bomba en la que pueda ser, probablemente, la mejor carrera de MotoGP desde 2020.

Una carrera en la que los pilotos han podido ser pilotos. Quizá por la irrupción de Pedro Acosta que junto al regreso de Marc Márquez a los primeros puestos ha elevado la apuesta a un punto más allá de lo que marca la aerodinámica y los límites que cada piloto se autoimpone en la capacidad de su neumático delantero, o lo que es lo mismo: ahora hay que competir más fuerte porque hay dos tíos dispuestos a competir “más fuerte” cada carrera.

Y como siempre, esto nos lleva al debate que tantas veces propongo, que es el del nivel y capacidad para competir “más fuerte” de la parrilla actual, poblada de pilotos llegados por turno y sin paciencia ni proyecto a largo plazo salvo mantenerse en la categoría, un debate que con carrerones como el del Texas cobra fuerza y que se evita por sistema (ya se sabe, el #Establishment nos dicta que todo es genial aunque bostecemos).

MotoGP se hizo grande apoyado en el espectáculo que era Valentino Rossi y sus rivalidades, en el show de las últimas vueltas en las que el astro italiano ridiculizaba a sus rivales y en el empecinamiento de éstos en intentar vencerle. Ahora tiene un espectáculo parecido en pista con la ventaja de parecer que lo tendrá en todas las carreras, algo que la “nueva MotoGP” no terminaba de garantizar. Además, quizá se sumen más ingredientes picantes como la lucha por una Ducati oficial y/o la resurrección de Maverick Viñales 2017 spec.

Todo ello gracias a que los pilotos sean pilotos, a que compitan entre ellos “más fuerte” separando el grano de lo otro. Quizá, como apunta #LaBecaria Yoli Carrión, las nuevas especificaciones de Michelin y la tregua con las presiones mínimas estén ayudando, y no poco, pero no creo que nada sea tan determinante como que haya un par de pilotos dispuestos a competir “más fuerte”.

Con Marc y Pedro en pista, ¿a quién le parece necesaria la Sprint Race para captar público? Al final, lo que Liberty necesita para que MotoGP recupere la audiencia perdida son pilotos en los que apoyarse como, repito, Carmelo se apoyó en Rossi.

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