5 preguntas sobre el #CatalanGP

Compartir
¡Enlace copiado al portapapeles!
IMG 1749 1024x683 1
Gresini Racing

¿Qué le falta a Marc Márquez para clasificar bien?

Y cuidado porque me parece que, visto lo visto durante el Gran Premio de Cataluña en Montmeló, el tema va más allá de si su moto es una 2023 o una 2024, es una cuestión de ser capaz o no de conseguir una vuelta mágica por sí mismo aunque en carrera, como dijo M. Rajoy, ya tal.

¿Y por qué digo esto tan radical? Los riesgos inútiles que debía tomar con la Honda ya quedaron atrás, y en Montmeló vimos a dos Ducati GP23 clasificarse por delante de Marc (porque es como se miden las cosas, viendo lo que hacen otros pilotos con tu misma moto). Fabio Di Giannantonio no sólo consiguió meterse en la Q2 sino que se ganó la ansiada por Marc segunda fila con una aparente facilidad que resulta pasmosa: salió a pista solo, rodó solo y sin ninguna rueda que seguir ganó la Q1 y la sexta plaza de la Q2.  Lo de Alex Márquez también es digno de mencionar: actuando de clara liebre y con vocación de sacrificar su clasificación para ayudar a Marc a pasar a la Q1, consiguió mejor tiempo que su jefe de filas en tan sólo un intento y con la bandera de cuadros encima, justo en la primera vuelta lanzada que no hacía de liebre para Marc.

Y el tema ya no es si Marc chupa rueda o no en los entrenos, es que se reconozca (de facto y con estrategias) que necesita una rueda para clasificar bien con una moto que permitió a Di Giannantonio llegar a la segunda fila. ¿Podría esto solventarse con una moto de fábrica en un equipo de fábrica? Puede que hasta con una aerodinámica 2024 sobre la Ducati GP23 le facilitara la vida a Marc. Lo que nadie pregunta abiertamente, o no se dice, es por qué MM93 no es capaz de conseguir una vuelta más rápida que otros a igualdad de condiciones, lo que nos hace dudar si a día de hoy conseguiría poles, o primeras lineas, con la GP24. Aunque luego en carrera, como hemos dicho, ya tal.

¿Por qué estaba tan contento Jorge Martín?

Yo recuerdo una época en la que el segundo clasificado de cualquier competición era el más cabreado del podium y se identificaba como una muestra de competitividad. Poniendo por delante que más del doble de la mitad de las declaraciones de los pilotos están ensayadas y que muy probablemente la alegría de Martín tras el #CatalanGP fuera algo acordado para mostrar una imagen, lo cierto es que Martín falló en sus puntos muy fuertes, la clasificación y la sprint, y en carrera larga terminó segundo tras intentar escaparse, abrir hueco y liderar durante 14 vueltas con ventajas de hasta segundo y medio sobre Pecco Bagnaia.

¿Quién se cree el discurso de «estábamos para hacer séptimos«? No sé describirlo pero algo no me cuadra en  la desmedida euforia de Jorge Martín post carrera en un fin de semana «menos bueno» de lo habitual. Otra cosa es que se quiera hacer bueno que Martín estaba para hacer séptimo, que me quieran convencer de que las aspiraciones de Jorge son de entrar en los diez primeros con la mejor moto que ha tenido nunca, liderando el Mundial y con quince carreras por delante. Ojalá sea postureo.

¿Hay una guerra abierta contra el Panel de Comisarios?

Hace unas semanas tuvieron que sacar a Johann Zarco del despacho de Freddie Spencer en una reunión con los ánimos calientes y en los que el francés perdió la compostura y educación a la que nos tiene acostumbrados, así lo contó Aleix Espargaró (que aunque haya anunciado su retirada siempre me ha parecido un favorecido del panel de comisarios). En el Gran Premio de Cataluña, Enea Bastianini no cumplió las sanciones que le fueron imponiendo como acto de rebeldía con el apoyo de su equipo, el Ducati Lenovo.

Lo cierto es que la primera sanción a Bastianini es absolutamente ridícula, infundada, fuera de lugar… es propia de alguien que no ha pisado un circuito en su vida, y mucho más de alguien que ha competido. En cualquier caso, en un Mundial en el que la buena imagen impera sobre la verdad y la justicia, que los pilotos y equipos se estén rebotando a la ineptitud del panel de comisarios es señal de hartazón máxima. Con la desconfianza, descrédito y falta de autoridad que conlleva para el panel de Comisarios y todos los que amenazaban con quitar puntos de la clasificación a los que hicieran críticas malsonantes sobre el Campeonato.

No hace tanto de esto último. Me pregunto si con Liberty Media los pilotos tendrán más voz que en el pasado muy reciente, porque estos actos de rebeldía (más que justificada) no me parecen una coincidencia espacio temporal, sino un síntoma. Si es de debilidad de los que ponen orden (que esa está, no hay que demostrarla) o si es apertura a otras mentes lo sabremos, deduciremos, pronto.

¿Dónde están los rookies de Moto2 y Moto3?

Moto2: Sasaki, Artigas, Escrig, Moreira, Aji, Masiá y Oncü suman entre todos ellos, y tras seis citas, diez puntos, diez. Un solitario decimotercer puesto para cada uno de todos estos figuras con nombre y apellidos que con su trayectoria en Moto3 se ganaron el paso a Moto2 para el debut global más pobre de pilotos en Moto2 desde que existe la categoría. ¿Qué ocurre? No puede ser casualidad, menos habiendo de por medio equipos como el Red Bull KTM Ajo, que sólo por nombrarlo ya te da derecho a dos podios por año y hace que el debutante con mejor ratio puntos/carrera en Moto2 sea Matteo Ferrari en sendos wild cards.

¿Esto es normal?

En Moto3 la situación no sé si es mucho mejor para una categoría en la cada año tenemos un nuevo elefante para la misma cacharrería: en las primeras seis citas, sólo un podio de 18 posibles para la categoría dominada por los novatos: un tercer puesto de Ángel Piqueras en Indianápolis para una categoría que ha visto como nombres habituales de los puntos y podios como Sasaki, Artigas, Escrig, Moreira, Aji, Masiá y Oncü ya no están en la categoría.

¿Que de verdad es normal? ¿Que no tiene una explicación? Pues vale.

¿Está Fermín Aldeguer listo para llegar a MotoGP?

Y esta es una pregunta que duele pero que todos nos estamos haciendo. La precocidad y prisa con la que se buscan pilotos para cubrir huecos en MotoGP no corresponde al nivel que MotoGP exige ni a la paciencia que les da a sus pilotos, y ejemplos tenemos unos cuantos en las últimas temporadas como para ser lo suficientemente hipócrita y deciros a vosotros mismos no saber de qué os estoy hablando.

Os estoy hablando que Jake Dixon, por ejemplo, o Joe Roberts (por no nombrar a españoles que levantan susceptibilidades) son pilotos que hacen podios muy esporádicamente, muy irregularmente y que estuvieron o están a punto de llegar a MotoGP en un criterio en el que lo deportivo no prioriza. Luego terminan llegando a un equipo oficial y no saben cómo obtener el máximo rendimiento de lo que se le da compaginado con la presión de obtener el máximo rendimiento. Y ejemplos no faltan.

Todos hemos visto la capacidad de Fermín Aldeguer para ir rápido y ganar, también hemos visto los pobres resultados y errores de novato que cometió en Montmeló (y no sólo caerse en la long lap, sino también provocarla innecesariamente). ¿Es este el piloto que queremos que llegue a MotoGP? Bueno, tiene quince carreras y toda la presión de verse obligado a ganar para demostrarlo en lo que queda de año. El crédito, ése que el panel de comisarios ha perdido, también compite en MotoGP.

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.