Didier de Radiguès: el Mapping del #QatarGP

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Yamaha Motor

De Pedro Acosta no os faltará dónde leer, pero su actuación en Losail, con caída de neumáticos al final tiene mucho que ver con lo que sigue. En cualquier caso, ¿qué tiene que ver un piloto belga que se retiró hace 33 años con lo visto en el Gran Premio de Qatar 2024? Quizá nada, quizá mucho. Didier de Radiguès, habitual del top 5 en los 250cc y con dos podios en los imposibles 500cc de los ochenta, se retiró en 1991 en una más que honorable plaza de piloto oficial Suzuki como compañero de Kevin Schwantz. A algunos os sonarán a chino estos nombres, a otros nos traen recuerdos de un tiempo en el que las carreras de moto se hacían sobre unos bichos que han llegado a recibir el nombre de «unrideables« (inconducibles).

Lo de los 500 era otra cosa. No era el objetivo final de una escalera predeterminada que se sube a base de precontratos, era el último desafío posible de los pilotos que estaban dispuestos a fracasar como parte del peaje de los 500, a ser doblados y a aspirar a entrar en los puntos como un triunfo. Auténtica élite reservada a los dioses. Y éstos eran sajones, americanos o australianos, la tierra del dirt track, de las motos cruzadas en plena curva y la época del sacrificio personal para ir a correr a Europa. Todo esto se transmitía en el pilotaje.

Y sí, había que ser oficial para ganar, y había que tener unos buenos neumáticos para estar delante, pero amigo, estos neumáticos se gastaban cosa mala y las últimas vueltas eran de los que mejor pilotaban sin grip o de los que mejor gestionaban las gomas yendo rápido. O de las dos cosas a la vez. Cualidades que hicieron a Rossi ganar como ganaba: moto oficial, buenos neumáticos y aptitudes de pilotaje superiores. Siempre ha sido así. En 1991 Didier de Radiguès tenía moto oficial, tenía buenos neumáticos, clasificaba decentemente y salía como un misil cuando el semáforo se apagaba para pelearse con los del grupo delantero. 8 vueltas después, se quedaba sin neumático, perdía casi un segundo por vuelta pero en el que iba a ser su último año como piloto del Mundial, que le quitaran lo bailado… pero un piloto que aspira a llegar a MotoGP hoy no puede, no debe, vivir de ser rápido las primeras vueltas (y Acosta, ya en MotoGP, sabe que su objetivo no es estar delante al principio).

Este olvidado motociclismo ha vuelto al paddock del Mundial FIM, un concepto de carreras que añade un filtro añadido a las carreras de Moto2, entonces por tecnología, ahora por decisión del fabricante de las gomas, Pirelli.

Y a muchos les ha estallado este concepto de neumático que hay que gestionar y pilotar con poco grip. Los defectos del antiguo Dunlop enmascaraba las carencias de muchos pilotos en condiciones de poca adherencia real, y ahora los Pirelli van a encumbrar a los pilotos que sí tienen el talento y el trabajo hecho en estas condiciones, sobre un neumático que se gasta y que baja su rendimiento al final de carrera.

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Y me gusta, y mucho. Por mucho que me joda que en la primera carrera se le haya atragantado a Fermín Aldeguerme recordó la filosofía de Shuhei Nakamoto, el número uno del equipo HRC entre 2009 y 2016, cuando no escondía su intención de presionar a Marc Márquez en Moto2 antes de subir a MotoGP. En efecto, Nakamoto hizo que Márquez permaneciera un segundo año en Moto2 con la obligación de ganar el Título para que el piloto sintiera la presión de ganar y forjarse en esas condiciones.

Ahora, gracias a la espantada de Dunlop y llegada «sin complicaciones» de Pirelli con sus productos SBK, se ha añadido el filtro olvidado de la gestión de gomas, de la falta de grip y de conducir en el filo real de la navaja. Ahí están los resultados del QatarGP en Moto2, con un victorioso Alonso López (curiosamente el piloto más crítico con Dunlop en el pasado) con el belga Barry Baltus exhibiendo todo el talento y pilotaje que exhibió en categorías de promoción y con Sergio García Dols demostrando que encima de una moto sigue siendo uno de los pilotos más listos del paddock. Situaciones que permiten demostrar cualidades.

Motociclismo de pilotos, en pocas palabras.

P.D.: Márquez debutó en Moto2 con 7 victorias, 7 poles, 11 victorias y segundo del campeonato, y le obligaron a quedarse en la categoría (olvidaos de contratos y pilotos con contrato del equipo en MotoGP y otras zarandajas, si Honda hubiera querido llevarse a Marc a MotoGP en 2012, lo hubiera hecho y punto). Pensad cúantos pilotos con un debut así tendrían firmado un precontrato para llegar a MotoGP al año siguiente. ¿cuántos inconsistentes pilotos de Moto2 están en MotoGP haciendo gala de la misma inconsistencia sin haber ganado el título o sin la obligación de haberlo ganado/revalidado? Pues unos cuantos. Quizá ésta sea una de las claves de la falsa igualdad de la categoría reina.

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