Cuando sólo nos quedan los llantos de Valentino Rossi

Que al final es lo que ha ocupado, copado y okupado la actualidad del motociclismo en los últimos días: la particular e interesada rememoración de Valentino Rossi sobre todo lo del 2015 en el vídeo blog de su protegido Andrea Migno. Y sí, son llantos porque no hace más que quejarse y señalar a un tercero, a Marc Márquez, por el título que Jorge Lorenzo ganó.
Y digo okupado porque Rossi se ha colado, premeditadamente, en la actualidad del motociclismo sin ser actualidad, es más, sin aportar novedad alguna ni pasar por el notario porque, como a los okupas, les dejamos hacer y celebramos. Y es una pena que Rossi, todo un Valentino Rossi, se vea en este papel de okupa de la información en un mundo en el que a muchos, a demasiados, les interesa dejar que cumpla este papel y lo celebran dándole más y más repercusión a sus reiterados y repetidos lamentos de abuelo resentido y nostálgico.
Y de verdad, ya tenemos demasiados nostálgicos y resentidos cada día en la información. Los suficientes para demoler ese concepto llamado Europa que está perdiendo el norte escudándose en la nostalgia y el resentimiento.
Volviendo a lo que nos ocupa (sin k), todos estos que les interesa y celebran los reiterados lamentos de Rossi al final son culpables del mal ambiente, mala imagen y desinterés que rodea MotoGP. Porque son los que le dan bola y priorizan ante cualquier otro suceso que ocurra en el universo motociclismo. Como prensa, es lo que llama a la afición resentida y nostálgica (sea cual sea la visión que tuvieran del 2015, si la tuvieran), y como afición, porque demuestran lo poco que les interesa lo que pueda ocurrir hoy en las carreras antes que seguir dándole vueltas a una piedra que no tiene ya nada que moler. Se acabó, ya pasó, hace nueve años, no va a cambiar, sólo queda lamentarse de aquello quien crea que tiene motivos para lamentarse o para defender los lamentos. Afición y prensa se convierte en plañideros en diferido de algo que no cambiará pero que ensombrece el deporte porque desvía el interés de la temporada realmente más igualada de la era MotoGP a los llantos de un piloto jubilado.
Y sin más rodeos, si prensa y afición le damos más bola a estos llantos que al motociclismo… ¿qué esperamos o a qué aspiramos? Tanto afición como prensa, prensa y afición sólo contamos con los llantos de Valentino Rossi para hacer el ruido que el duelo Martín vs Bagnaia merece (aún sin meter a Marc de por medio). Si tantos a unos como otros sólo nos quedan los vetustos lamentos, es hora de cerrar el círculo y dedicarnos a otra cosa, como prensa y como afición. Porque no somos ni prensa ni afición.
Y cuidado, que el futuro no es mejor. La afición y prensa que suspira por la nostalgia y resentimiento del ex piloto de MotoGP se va a clonar, cambiará el amarillo por un rojo anaranjado y el 46 por el 93, es algo que se está gestando inevitablemente y consecuencia del sistema creado. Si para mí Valentino Rossi y Marc Márquez son el mismo perro con distinto collar, sus distintos fans también lo son. Toda la rabia que destilan muchos aficionados de Rossi empieza a verse en los aficionados de Marc (ya he leído por ahí comentarios del género gilipollas tildando a Acosta de AntiMárquez por no dorarle la píldora, ¿no os suena de otras épocas y pilotos?) y nosotros hemos recibido, públicamente palmaditas en la espalda y felicitaciones públicas de los mismos que nos han insultado cuando no hemos dicho lo que pensaban que había que decir de Márquez.
Como en los mejores tiempos de Rossi o del sector más susceptible de los pedrosistas. Bueno, simplemente debéis de saber que esta actitud no os convierte más que en un clon de lo que tanto habéis criticado y en un eslabón más de una cadena que gira en círculos a ninguna parte y que acaba volviéndose contra uno mismo, como por cierto, le está pasando a Rossi, recibiendo críticas muy por encima de la media habitual. Por supuesto, prensa sajona y los serios de por aquí.
Porque no hay más. Si la atención no está en las carreras sino en la nostalgia y los resentimientos, no busquemos que no hay más, volveremos a caer en el mismo vicio con Marc, y después con Acosta o con Alonso o con Lunetta. Lo dicho, es hora de cerrar el círculo o, sencillamente, volvernos hooligans del todo y reconocer que no nos gustan las carreras, sino dar por saco. Tanto prensa como afición.
