Incomprendidos Pecco y Jorge.

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Ducati Media

Y cuántos pilotos más como Pecco Bagnaia se deben haber sentido incomprendidos, e incapaces de comprender la situación en la que están. Quizá en este momento, tras el bombazo ¿filtrado? de la posible intención de abandonar Aprilia por parte de Jorge Martín haya convertido al bicampeón (Moto3 y MotoGP) madrileño en otro piloto incomprendido, incomprensible, tras el Gran Premio de Francia. Pero volviendo al caso Bagnaia, las declaraciones del tricampeón (Moto2 y MotoGP)  italiano (no caigamos en esa trampa de obviar los títulos que no son de MotoGP) tras las carreras de Le Mans son, como poco, desoladoras: da igual que vaya más rápido o más lento, ha perdido las sensaciones con la moto.

Una moto que, por cierto, es suya y ha sido suya. No sabemos muy bien cuales son las mejoras que las Ducati de Marc Márquez, Fabio Di Giannantonio y el propio Bagnaia tienen sobre la Ducati GP24 que pilotan Alex Márquez, Franco Morbidelli y Fermín Aldeguer, pero la facilidad con la que atacan las posiciones de podio cualquiera de los últimos tres en este inicio de temporada invita a pensar que las diferencias son muy poquitas. Incluso daría la sensación que la GP24 es mejor y más equilibrada que la GP 24.5 o como quieran llamarla, como la versión 2025 de la MotoGP que Ducati ha dado a sus pilotos oficiales. Esto es fácil de observar, no hay más que ver los resultados.

Algo que, si se quiere tener la memoria suficiente, es bastante frecuente en todas las marcas y equipos: las motos más nuevas son las que dan más problemas al inicio de temporada, las motos satélites son la última y más equilibrada evolución de la versión anterior. Aquí ya tendríamos una explicación más que de sobra a esta las dificultades que Bagnaia y Di Giannantonio pueden estar encontrando, o lo que es lo mismo, la misma película de todos los años. Una película que no es nueva ni para el mismo Bagnaia, ya que en las primeras siete citas de 2022, justo hasta el Gran Premio de Francia, Enea Bastianini puso contra las cuerdas a Bagnaia ganando tres de los siete GP’s disputados por uno del citado Bagnaia. En 2023 fue Marco Bezzecchi el que ganó dos GP con la Ducati satélite del VR46 hasta el GP de Francia, sumando un podio en la cita inaugural más un segundo puesto en la sprint de Argentina. Es más, y sin tirar mucho de memoria (sólo con la voluntad de intentar recordar me ha valido) los debuts de Fabio Quartararo y Johann Zarco con las Yamaha satélite del Tech3 sacaron los colores del equipo Yamaha Factory. Y esto sin tirar de becarias que investigan a fondo.

En fin, que lo que le pasa a Bagnaia este año se resume de la siguiente forma: es lo que ocurre cada año.

Incluso esa fantasía por la que Marc Márquez ha elegido un diseño que malogra la Ducati, de ser cierta, es algo que tampoco es nada nuevo. El mismo Márquez ha reconocido haber elegido especificaciones que no favorecían a su compañero de equipo y primer rival, y el mismo Bagnaia es algo que hizo en 2023 con Jorge Martín: elegir el motor que Martín declaró no gustar obligando así al madrileño a tener que usarlo en 2023. Así que en el dudoso caso que de Marc haya elegido algo que estropee la moto que ha elegido por ser la mejor, recuerden, Bagnaia ya lo hizo para joder a Martín en 2023. Y en 2024, ya tal. O lo que es lo mismo: lo que ocurre cada año. Otra cosa es que, desde la «objetividad» de cada uno, nos guste quien lo haga.

Así que si Bagnaia se siente incomprendido puede tener motivos, porque yo no lo entiendo: va más lento que el año pasado cuando tiene la posibilidad de elegir la moto más parecida posible al año pasado, puede montar el chasis 2024 sobre el motor 2024 y usar la horquilla corta que sólo usa en Ducati para conseguir una moto prácticamente clónica a la que le permitió ser subcampeón contra Martín. ¿Por qué no lo hace? ¿O es que lo ha hecho pero sencillamente le han crecido los rivales?

Si no tenemos la voluntad de tener memoria a uno o dos años, mejor no comentar nada. Porque sencillamente cualquier cosa que se comente sin compararla con el pasado reciente concluirá lo que nos de la gana, el carajillo, el asiático o las ganas de crear polémica en ese momento, en cualquier caso una verdad a un cuarto que es menos fiable que una mentira a medias.

Con un poquito de memoria también podríamos entender la reciente voluntad de Jorge Martín de abandonar Aprilia. Sólo hay que tener la voluntad de hacerse dos preguntas: si Martín viera potencial de luchar por la victoria (porque rodar ha rodado poco pero el equipo y la fábrica las ha visto), ¿querría abandonar este equipo? Bajo la respuesta a esta pregunta, ¿no vemos sentido a la huída de Maverick Viñales a KTM desde Aprilia?

Incomprendidos es posible. Pero porque no hay voluntad de entenderlos.