El motociclismo ha muerto, viva MotoGP.

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Hay un tema del que se habla mucho pero del que no se extraen las consecuencias: se dice que el Mundial de MotoGP es un negocio antes que un deporte, y hace mucho tiempo que los que defienden y viven de esta máxima ya se cargaron el motociclismo. Tras el Gran Premio de San Marino, ese reducto en el que a semejanza del pueblo de Astérix se prefiere vivir en el pasado amarillo antes que en el presente, se hizo más oficial y patente que nunca el hecho consumado de que MotoGP es un negocio y no un deporte, y básicamente porque al amparo de Liberty, como un bichón maltés refugiándose en los brazos de su dueñ@, se han hecho públicas y oficiales algunas decisiones que no sólo no afectan al negocio sino que se carga este deporte.

Desde la última vez que pisé el paddock de MotoGP, incluyendo un integrante de Dorna (sólo uno, el resto de 10) que se empeñaba en pedirme el pase una y otra vez hasta que la tercera vez que me lo pidió le ofrecí mi DNI para que lo comprobara y entonces se ofendió, tuve clara una impresión que cada vez mantengo y defiendo más: a la Dorna de los últimos años, la de la sucesión, a esta Dorna no le gusta el motociclismo ni le ha gustado nunca. Le gusta la Fórmula 1 y su glamour, le gusta el negocio, le gusta estar en su despacho y no pisar mucho el asfalto, le gusta tomar decisiones al margen de los equipos y fábricas y, visto lo visto, no le gusta aumentar los beneficios de éstos viendo que se niegan a renegociar los repartos de los beneficios. Ay, si Kenny Roberts o alguien como él estuviera en este paddock. ¿Pero el motociclismo? El motociclismo es de pobres. 

A Dorna le gusta MotoGP, que era su marca propia, y ahora escudándose en Liberty y haciendo parecer que es decisión de los americanos, ejecuta su plan de imponerla definitivamente. Y convertir a todo lo que huela a motociclismo en un gran pueblo de Astérix que convive con MotoGP, que es quien alimenta a la FIM.

Cargarse los 125 cc con un límite de edad e impidiendo que pilotos desarrollen su carrera allí, cargarse los 250 cc en vez de imponer un tope de gasto a las fábricas (algo que sí supieron hacer con las CRTs para rellenar MotoGP), crear una copa de promoción en lugar de una de la categoría que daba sentido a las categorías, los 250 cc, que era la categoría que marcaba la diferencia tanto con los 125 como con los 500 cc o las MotoGP…

El modelo #RoadToMotoGP ha creado una escalera a embestidas (que no a cabezazos), una escalera en la que el salto entre Moto3 y Moto2 es excesivo para que un piloto tenga el tiempo suficiente para ser competitivo, y demasiado pequeño entre Moto2 y MotoGP para que cualquier piloto haga bulto en la antigua categoría reina del motociclismo, ahora llamada MotoGP. Se ha cargado algo tan sencillo como el conjunto, la especialización y la llamada a las fábricas no japonesas. ¿Cuántas veces hemos visto fracasar a un piloto que ha bajado de 250 a 125, de 500 a 250, de MotoGP a Moto2…? ¿Os imagináis por qué? Porque la escalera es impuesta pero no existe, cada categoría tiene su complejidad, su identidad y su técnica propia más allá que el de un lugar de paso.

También es cierto que la industria no está acompañando. Todas las marcas europeas que se han paseado por las distintas categorías mostrando al mundo sus prototípos (Derbi, Bultaco, Ossa, Moto Guzzi, Garelli, Minarelli, Benelli…Gilera, MZ, las Krauser, Kreidler, JJ Cobas y todo lo que trajo detrás… hasta Lambretta o Mahindra!!), todas estas han desaparecido o forman parte de grupos empresariales, las motos no se venden como se vendían (no hay más que ver cuántas y qué superbikes ofrece el mercado) y los patrocinios no sólo no llegan sino que dejarán de llegar si cada vez apartamos más y más de la visibilidad a Moto2 y Moto3. Y mucho se suspira por el mercado asiático pero no se abre un reglamento técnico que invite a las marcas asiáticas a presentar sus motos propias en Moto2 o Moto3 mientras nos empeñamos en renovar y renovar hasta 2031 con circuitos a los que se juró y perjuró no volver o no interesaban como negocio. Como la famosa rotación ibérica, todos los circuitos renovados hasta 2031 justo antes de la entrada de Liberty.

Como si se quisieran quemar las naves antes de la retirada.

Y la más sangrante, que merece mención especial, se niega a los pilotos españoles e italianos ser competitivos cuando la base de todo, llámese CEV, FIM CEV o Mundialito, se ha centrado en España, en circuitos españoles, en equipos españoles a los que les damos las plazas porque era dónde Dorna obtenía un retorno y el control para luego renegar de ellos. Crear una cantera para luego despreciarla es, quizá, la mayor y más visiblemente sangrante hipocresía de la saga Ezpeleta en su irregular periplo por el motociclismo, y escribo irregular porque nos han dado mucho, mucho, al precio de morir de éxito.

Así que tenemos la tormenta perfecta, gestores que aman el negocio antes que el deporte, inmovilismo técnico que no atrae marcas emergentes, menor visibilidad para el global del deporte y enaltecimiento de una marca (MotoGP) por encima del deporte. Al punto de crear un Hall of Fame en el que Ángel Nieto no aparece porque, a pesar de ser la semilla de todo lo que España le ha dado a este deporte (y a Dorna), no ganó el marca que inventó Dorna. Tampoco aparecen los alemanes Mang o Waldmann, adalides del motociclismo en su país, ni los Sarron para Francia, ni Ballington para Sudáfrica, Kawasaki no estará el Hall of Fame, como tampoco lo estará Aprilia, Derbi o la marca del inventor de la moto moderna, JJ Cobas. Y en el colmo de los colmos, no aparecerá Harley Davidson, con tres Mundiales de 250 cc a las manos de Walter Vila, pero sí será Harley Davidson una de las abanderadas de la entrada de Liberty y el circo de Dorna con la monocopa bagger que vendrá en 2026.

Todas estas figuras son los cimientos sobre los que ha crecido este deporte y se les denosta y olvida para promocionar una marca, un negocio particular.

El motociclismo es algo que entre todos (industria, promotores, gestión polarizada e interés a la baja en los jóvenes) han matado y él sólo agoniza. Los tiempos cambian y puede que cada vez haya menos cabida en ellos para este motociclismo pero no lo olvidemos y no olvidemos que gracias al motociclismo, existe la marca MotoGP.