Gracias Marco Bezzecchi.

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Marco Bezzecchi Aprilia motoGP San Marino 2025
Michelin Motorsport

Visto el #SanMarinoGP. Y me ha parecido bestial el duelo Marco Bezzecchi versus Marc Márquez. Igual piensas que no ha sido un duelo directo, igual no tienes ni idea de motociclismo ni de rodar contra el crono de tu adversario, ni sepas que ése el peor enemigo posible en pista porque el crono de tu adversario no depende de lo que tú puedas hacer para parar a tu rival, depende del crono que tú seas capaz de hacer.

Este deporte es absolutamente emocionante. Y cuando digo emocionante, digo que despierta emociones. Todas ellas. Más que una película de Disney, y todas estas emociones se desarrollan en un periplo que abarca desde la primera vez que te subes a una moto hasta que llegas a tú máximo nivel, y ay Dios, vive Dios, es un periplo inacabado para el 99.99% de los mortales cuando se llega a comprobar que tu máximo nivel es el que es, a pesar de todo el esfuerzo dedicado, de toda la pasión, de… de dejar absolutamente todo al servicio de este deporte.

Todo el tiempo, todo el esfuerzo, todos los movimientos desde que te levantas hasta que te acuestas, todo el dinero que puedas ganar, tener o recibir (que se dice rápido) al servicio de este deporte, todas las parejas, padres, madres que se quedan en el box de un circuito perdido en medio del desierto esperando a que vuelvas sin novedades o, cuando mucho, tan sólo con el mayor cabreo de tu vida porque ha fallado una bomba de gasolina cuando te has chupado trescientos o más kilómetros en una furgoneta desde las cinco de la mañana sólo para poder dar veinte vueltas a un circuito olvidado… Es absolutamente emocionante. Seas el piloto, seas el padre del piloto, seas la madre del piloto, seas el amigo que se ha apuntado a sujetar la moto para que le pongas el caballete aunque no lo necesites, seas quién seas, todo lo que rodea este deporte es pura emoción.

Porque en cada curva puede venir el desastre y la gloria al mismo tiempo. En cada curva, aunque nadie lo piense, nadie lo tenga en cuenta, aunque se produzca la disociación que tan bien nos describía Javi Bonilla en en un gran podcast que publicamos recientemente, en cada curva puede venir un ostión con el que nadie cuenta ni nadie espera pero que los comisarios sí cuentan y esperan walkie talkie en mano. Y la mayoría de las veces no pasa nada, salvo unos cuantos miles de euros en reparaciones y, dependiendo del estado físico, edad, crisis de los cuarenta o cincuenta que sufras, y que sea una salida sin más y no algo más brusco como una salida por orejas (más frecuentes de lo que parece) que nos empeñamos en hacer normal. Todo normal.

«Dos mil euros en un arrastrón, o mil en un fallo de motor, todo normal, qué te esperabas, esto es así, esto es un deporte de emociones…» esto es un deporte en el que todo lo que haces, trabajo, dinero, pareja, amigos… (por favor, piensa el concepto dos mil euros como aficionado, ¿¿qué puede ser buscando algo profesional??) Este es un deporte, un reto, una dependencia en el que todo puede verse condicionado por un día de rodada en buenas condiciones. ¿Y para qué? Pues simplemente para disfrutar, o lo que puede llegar a ser absolutamente tu perdición, rebajar tus tiempos personales.

Después búscate un rival, porque mientras no tengas el récord de la pista a la que vayas, siempre habrá quien sea tan lento o tan rápido como tú con peor moto, más años y más sabiduría sobre esto de las dos ruedas.

Este es un deporte en el que sólo, y sólo cuando encuentres tú máximo nivel, puedes empezar a pensar en buscar un rival con el medirte. Mientras tanto sólo tienes una cosa que hacer, y sólo tienes que buscar tu máximo nível cueste lo que cueste. La sabiduría viene cuando eres capaz de entender cuál es tu techo y disfrutarlo. Porque mira a tu alrededor, cuántos tíos de tu edad son tan capaces o tan insconcientes de retarse a sí mismos encima de un bicho de estos llamados moto.

Gracias Marco Bezzecchi. Me has emocionado viendo el Gran Premio de San Marino o cómo se le quiera llamar ahora. Gracias Bezz, has alcanzado en Aprilia tú máximo nivel hasta el momento como piloto y no te has rendido en todas y cada una de las casi treinta vueltas al amado/odiado Circuito Internacional Marco Simoncelli plantando cara al que nadie, y nadie es nadie, se atreve a plantar cara. Nos has recordado de qué va este deporte.

No consiste en conseguir la mejor plaza en el mejor equipo. No consiste en ir en despacho en despacho a ver qué patrocinador te apoya. Tampoco en decidir qué pasaporte usas al inicio de tu carrera deportiva para que el promotor de turno (que recuerden, siempre correrá el turno del promotor) te considere interesante o no. Este deporte no consiste en odiar a muerte al tío que me han dicho que tengo que odiar, ni en complacer a un club de fans.

Este deporte consiste en llegar al máximo nivel del que se es capaz sin pensar en el ostiónjun y entonces, y sólo entonces, buscar un rival.

Gracias Marco Bezzecchi, con tu absoluta fe y confianza en tí mismo contra ese fenómeno llamado Marc (no encuentro otro adjetivo más que «absoluta») me has devuelto las ganas de rodar no para bajar mis ridículos tiempos, sino para entender que lo que hacéis es de otro mundo, para entender que la grandeza de este deporte es toda la pasión que te lleva a buscar el dinero, el tiempo, las excusas a la familia/pareja, las noches imaginando trazadas, las tardes buscando chuches para la moto en internet, el contacto con otros tíos/tías que buscan el dinero, excusas etc.. igual que tú… y comprobar que simplemente eres capaz de hacerlo, eres capaz de frenar y acelerar sin pensar en el ostión, o aún mejor, eres capaz de encontrar la sabiduría de conocer tu límite y disfrutarlo.

Gracias Marco Bezzecchi y Aprilia por empujar en una única dirección que otros han negado, y centrar vuestro foco en lo que sois capaces de hacer, a dónde habéis fijado vuestro objetivo, y por fijar vuestro objetivo en vuestro máximo posible y que me siga el que pueda, aunque se llame Marc y se las vea putas para ganarnos. Hay veinte tíos más en la parrilla que no pueden decir esto.

De verdad, y aunque suenen repetitivo pero es que a veces se nos olvida, el motociclismo es un deporte absolutamente emocionante.