Marc Márquez, por encima de Michelin y sus normas.

Cuando las cosas son tan obvias da pereza hasta escribir. Hoy es martes y ya lleváis (llevamos) más de 48 horas escuchando, viendo y leyendo lo mismo una y otra vez, que Marc Márquez (Ducati Lenovo) jugó, que Marc Márquez el estratega, que Marc Márquez domina, que Marc Márquez que Marc Márquez. Y con razón. Hizo lo que quiso cuando quiso, aunque hay una cosa que nos enseñó, en mi opinión y la de unos cuantos más autorizados que yo, y que nadie va a comentar: es la absolutamente ridícula que es la regla de las presiones mínimas en los neumáticos.

Sencillamente, la presión mínima que exige Michelin adultera y condiciona la competición. Desde hace ya muchos años. Ahora, si quisiéramos hacer uso de nuestra memoria, podríamos pensar en las quejas sobre los mails de Michelin por parte de Maverick Viñales y encontrar una explicación a por qué era el más rápido de los test del lunes siempre: porque podía ir sin que nadie le recalentara el neumático delantero (y no lo excuso en otras cuestiones o resultados, sólo explico por qué era el más rápido de los tests). Fabio Quartararo también hizo visible sus problemas con la presión de la goma delantera, y por todos es sabido de la dificultad técnica de adelantar, también por la aerodinámica, así como de la poquita confianza que te da un neumático delantero sobrehinchado a la hora de meterle todo el peso y más en una apurada de frenada para adelantar.
Dicho lo cual, Marc hizo lo que quiso cuando quiso en Tailandia a pesar de los neumáticos. Su dominio ha sido obvio y quizá muy visual y atractivo, ver cómo renunciaba a su ventaja para hacer un trenecito a tres sin más lucha que la de no sobrecalentar o enfriar de más el neumático delantero entre los Márquez y Bagnaia. Vamos, que nos podíamos haber ahorrado 20 vueltas en las que no pasó nada.
Esta norma nos quita el espectáculo, nos quita las carreras. Si Marc podría haber ganado con 10 segundos sobre el segundo, esta norma nos lo quitó, y si Pecco Bagnaia (Ducati Lenovo) podía disputar el segundo con Alex Márquez (Gresini BK8), que podía porque mantuvo la distancia todo el rato, también nos lo privaron en favor de la buena imagen de Michelin. ¡Qué bonitos los neumáticos poco gastados en el corralito! ¡Qué aburrimiento de carrera aún a pesar de Marc! ¡y qué cantidad de adelantamientos nos privaron en los grupos traseros con este absurdo y adulterante reglamento!
En las últimas cuatro vueltas sólo hubo dos adelantamientos entre los quince primeros, y uno de ellos fue por error de un piloto, es decir, sólo un piloto pudo atacar para coger más puntos y fue Enea Bastianini (Tech3 KTM) a Di Giannantonio (VR46). Por detrás, una colada de Alex Rins (Yamaha Factory) permitió que Miguel Oliveira (Pramac Yamaha) y Fabio Quartararo (Yamaha Factory) terminarán decimocuarto y decimoquinto respectivamente. Y llegaron en grupos de 3 y hasta 4 pilotos separados por escasas décimas.
¿Esto es competición? ¿Que los pilotos no puedan luchar por pillar más puntos? Gracias regla de la presión mínima. Esperamos a que alguien nos diga cual fue la última vez que un piloto desllantó para justificar una norma en la que sólo importa que Michelin alcance una imagen de fiabilidad y eficacia frente al público que perdió cuando tuvo que luchar en igualdad de condiciones frente a Bridgestone.

Marc Marquez s’est donné les moyens de respecter l’obligation concernant la pression des pneus. Les têtes de Tardozi et Dall’Igna quand ils l’ont vu se positionner derrière Alex mais auparavant, il s’est retourné plusieurs fois pour préparer son action et il a très vite su qu’il pouvait la tenter. Chez Ducati, il faudra s’habituer aux réactions très vives du 93 pour se sortir de n’importe quelle situation. Ensuite, se tenir si près du 73 pendant plus de 10 tours relève d’une parfaite maîtrise. Marc a été prodigieux et Alex vraiment solide.