Hablar de Marc Márquez como si fuera Dani Pedrosa

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Pasado el rebautizado Gran Premio de Estados Unidos (ese país que nada tiene que ver con América) creo que el jarro de agua fría que nos ha caído encima con el resultado final sensaciones dejadas por Marc Márquez son bastante evidentes, no sólo se le esperaba sino que se esperaba celebrar un “mini come back” enterrando y aliviando todas las dudas y preguntas que están surgiendo en este inicio de temporada 2026 de la nueva MotoGP.

Una nueva MotoGP con antiguos vicios, por cierto, como el tradicional arranque hiperautoritario del panel de comisarios que cae en sus propias incongruencias no manteniendo el criterio, léase la lectura del block pass que se hace dependiendo de si lo hace Marc Márquez o lo hace cualquier otro piloto, o la lentitud en las sanciones por la estupida norma de presiones que, oh seria alarma, se ha contagiado a Moto2.

A estas dudas y preguntas se le suma la preocupación que pueda ser más o menos evidente en gran parte de la afición y prensa: si Marc no está bien, quizá se nos trunque el ver cómo un piloto se corona en números como el mejor de todos los tiempos según los cánones de la nueva MotoGP, amén de la pérdida de ese piloto, todo lo que arrastra y, en cierta medida, el final de una historia que comenzó en 2004 cuando Valentino Rossi ganó su primera carrera con Yamaha con todo lo que vino después y que, por suerte o por desgracia, se ha ido enlazando hasta nuestros días.

Seguirán habiendo películas y series de Marvel, pero con la muerte de Thanos al chasquido final de Tony Starck todos supimos que ya no serían las mismas. Digámoslo claro, estamos todos un poco acojonados con un comienzo de temporada tan difuso por parte de Marc, máxime viendo el parón al que Maverick Viñales se ha visto forzado.

Y todo esto por algo muy sencillo: los resultados, que siguen mandando aún en la nueva MotoGP. Si los resultados de Marc fueran mejores, fueran de lucha directa con las Aprilia de Marco Bezzecchi y Jorge Martín quizá estaríamos hablando del duelo de marcas y pilotos que esto supusiera, si Marc estuviera ganando como el pasado año estaríamos hablando del gran paso adelante de Aprilia, pero Marc no sólo no está en lucha directa, sino que sus resultados (ni los de Alex o Pecco) no resisten la comparación con los de Di Giannantonio (a fecha de hoy).

Y aquí es dónde empieza la necesidad de encontrar algo bueno en la situación, y nos encontramos hablando de Marc “como el más rápido en tal sector”, como “el que marca sus tiempos con neumáticos usados” o como “el que marca tiempos antes que nadie”. La verdad, me recuerda como cuando hablábamos de Pedrosa como “la primera Honda”, como “el primer Michelin”, incluso el “primer piloto Showa” o todo lo que se nos ocurriera hasta la llegada de Stoner a HRC que nos dejó claro que lo que cuenta es ganar.

Y también me recuerda a cuando se empezó a escribir y hablar sobre la retirada del mencionado Rossi algo así como 6 ó 7 años antes de que finalmente lo hiciera.

Quién sabe lo que hará Marc a final de temporada. Lo que haga se lo habrá ganado mientras unos mínimos resultados le acompañen, no nos engañemos. Pero de todo este inicio de temporada de Marc, me quedo con dos detalles: el primero, ha cometido en Austin el mismo error que el pasado año, cebarse y caer en la búsqueda del infinito, en domingo el pasado año y en viernes el presente, eso es fruto de ambicionar algo, y el otro, los ojos inyectados en sangre intentando devolver el adelantamiento a Di Giannantonio en la Sprint, con la caída y sanción consecuentes para la carrera larga.

Dicho de otra forma, el piloto está todavía, y el miedo a que no esté bien y vaya para largo con todo lo que pueda conllevar, también. Ojalá el tiempo nos quite el miedo y veamos a Marc rematar la mayor historia del Motociclismo nunca escrita, la que empezó en 2004.