Entender a Maverick Viñales es fácil… si sabes cómo

Hace poco recordé una frase de “Vicky, Cristina, Barcelona” de Woody Allen. Al final de la película, un melancólico Javier Bardem dice que “para entender nuestro amor, hay que ser poeta. Y como no soy poeta, pues no lo entiendo“. Y lo cierto es que todo esto me viene pasando con Maverick Viñales desde hace un tiempo, que no lo entiendo, que no lo he querido entender. Y ahora, menos.

Está claro que si se va de Yamaha es porque no se siente a gusto ni competitivo pero yo me hago una pregunta aún más allá: ¿se sentía Yamaha a gusto con él y su trabajo? No sabría muy bien qué contestar cuando hace unas pocas semanas le impuso un cambio de jefe de mecánicos, algo impensable con otros pilotos.

¿Por qué? ¿Por qué era necesario para Yamaha este cambio? Qué poquitos se han hecho esta pregunta en voz alta mientras otros muchos van diciendo en voz baja que a Viñales se le dificulta el trabajo desde el equipo. Puedo no entender muchas cosas, lo que no me creo es que Yamaha sabotee, entorpezca o trabaje para que uno de sus pilotos no rinda. Es inconcebible. Me parece más creíble que alguien haya querido arreglar ciertos males en esa parte del box en interés de los resultados que benefícian a la marca y que esto haya molestado a Maverick al punto de romper relaciones, o en su defecto, haya sido la puntilla a una relación moribunda.

Pero es inconcebible que Yamaha le concediera, por escrito, el liderazgo técnico a Maverick si la relación es moribunda. Tan inconcebible como que en tan sólo diez carreras Maverick, su lado del box, su staff o todos juntos hayan reventado el tan repetido liderazgo técnico que por contrato Yamaha Japón le concedió. No, ni aún en el caso de que a Yamaha le interesara la salida de Maverick (para allanar el camino al binomio Morbidelli Forcada, por ejemplo), ni aún en ese caso me creo que hayan comprometido de esta forma los resultados. Y menos que existiera un plan desde hace varios años que incluye negarle el grip a Viñales los domingos y firmarle, repito, el liderato técnico. ¿Estaba alguien contento con cómo se llevaba ese liderato?: lo suficientemente descontento como para descabezar su parte del box en tan sólo ocho carreras, eso seguro, y más aún habiendo ganado la primera carrera de 2021.

Nadie se plantea esto. Y no entiendo que Maverick no haya sido capaz de verlo. No lo entiendo.

Tampoco entiendo qué espera encontrar en otro equipo que en Yamaha no le hayan ofrecido, menos en Aprilia si se cumplen los rumores. Y si utiliza Aprilia como un puente a otro equipo o marca, no entiendo qué ambiente espera encontrar con auténticos machos alfa en sus cúpulas como Luigi Dall’Igna o filosofías difíciles de cambiar como KTM. De Honda ni hablamos.

Pero será fácil sacar conclusiones si los resultados empiezan a mejorar una vez se ha oficializado su ruptura con Yamaha. ¿Será posible que la moto que funciona los sábados y los lunes también lo haga los domingos? Es algo que apostaría a que deja de suceder a partir de Styria. Bueno, de hecho es algo que ha dejado de suceder a partir de Assen en el Gran Premio de Holanda. Y no, ni lo entiendo… ni quiero.

 

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