Agenda 2060: Ezpeletas hasta la tercera generación

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No soy experto en grandes operaciones, pero cuando se firma un acuerdo que va a sobrevivir a los firmantes y, muy probablemente, a los hijos de los firmantes no se está pensado en las empresas (entes que han de desenvolverse en un medio dinámico llamado mercado), sino en asegurar, trincar, el negocio más allá de la segunda generación de los apellidos de turno.  

En un ente no dinástico como es la FIM, habría que preguntar al presidente Jorge Viegas sobre los intereses de la Federación a 9 legislaturas vista, o si para firmar una barbaridad así hay alguno más allá de la Federación. En el caso de la absolutamente feudal y dinástica Dorna, el activo sobre el que versa el negocio familiar se ha asegurado hasta dos generaciones de Ezpeletas tras Carmelo, actual CEO y que no creo que sea tan optimista de esperar firmar el siguiente contrato dentro de 36 años. Es ridículamente redundante ahondar en lo absolutamente desproporcionado que es este contrato de cesión de derechos, aún por encima de los habituales contratos de concesión de obras públicas tipo autopistas, 

Así, con Dorna, que tras hacer resurgir el Mundial de Motociclismo que a principio de los 90 estaba en duda de continuidad, se encuentra en plena sucesión obligada por natura (Carmelo Ezpeleta tiene 78 años) y obtiene los derechos de explotación de MotoGP y WorldSBK hasta 2060 (eso si aún existen las motos) bajo el amparo económico de Liberty Media que viene a rescatarlos de la deuda de 900.000.000 € que tienen con BNP. Un gran trabajo de una gran empresa que termina reconvirtiéndose en una póliza de seguros para la segunda generación olvidando todo lo que fue en su día. Una empresa que cuidó a los pilotos como su mayor activo y que ahora actúa al margen de ellos, los considera un mal menor, piezas de un ajedrez imaginario en lo que importa no es el deporte sino los pasaportes para conquistar mercados que no son capaces de conquistar con el espectáculo creado.

Una expansión imparable, con todos los intereses asiáticos habidos y por haber (recordemos que hasta Mahindra se interesó en este campeonato) que (llevándolo al extremo) a día de hoy depende del público que pueda atraer Somkiat Chantra. 

Mientras tanto, éstos que se han asegurado el dominio de lo que era el Mundial de Motociclismo y confian en Chanta  para atraer nuevo público, siguen aplicando sus derechos de sangre, su  particular derecho de pernada y perpetua prima nocta normas de forma unilateral que nadie aprueba, entiende, espera ni, lo que es peor, aportan inseguridad a la integridad física de los pilotos en este deporte de riesgo. Al margen de todos. Ya os conté cómo se anunció la implantación de las Sprint Races y los caretos que había por allí, literalmente anunciándose a la prensa antes que a los equipos.

Ahora seguimos con la misma tónica, y tenemos el ejemplo de las comunicaciones por radio impuestas para crear un espectáculo que la dejadez de las cúpulas se han cargado. Pecco Bagnaia se negará a usarla, y con motivo. Se cambian las homologaciones de los cascos para que soporten impactos en cualquier zona (hasta no hace mucho eran en 6 puntos críticos), suben los precios de producción, suben los pesos de los cascos (¿habéis estado comprando o curiosando alguno últimamente?: pesadísimos y carísimos) para meterle dentro un intercomunicador que aprieta sobre la cara de los pilotos. Amén del estrés añadido y de la pérdida de concentración consecuente: la radio en la moto no es algo nuevo. El Team Roberts, en su época de avanzadilla tecnológica y deportiva, ya probó la comunicación con radio con Rainey y Lawson (fijaos si hace tiempo) y se descartó. ¿Sabéis por qué? Porque cada vez que se comunicaban con sus pilotos terminaban fuera de pista. 

Ahora, tras la mesa de su despacho aclimatado, alguien ha decidido unilateralmente (como es su costumbre) implantar la radio bajo amenaza de sanción y sin contar con los interesados ni sus opiniones. Algo que ya es costumbre y que con la cesión de los derechos, unas personas al final de su vida profesional han decidido que sea hasta 2060, también al margen de todo dios.