El derecho a informar sobre Dettwiler (y otras zarandajas)

Últimamente no escribo mucho. Lo cierto es que el tiempo es menor, y las charlas de nuestro podcast son inmensamente superiores a lo que pueda suponer una entrada de los #SuggestedMappings, desde el debate que genera, las conclusiones a las que llegamos a la información que Lucio López nos trae desde el interior del paddock. Eso sin entrar en el plano personal, en el que por mucho que disfrute escribiendo (y mucho es mucho, creedme), disfruto y aprendo más de las charlas que grabamos.
Pero ha llegado el maldito Gran Premio de Malasia, en el precioso Sepang, que en forma de tragedias o de polémicas tanto y tanto le ha robado a este deporte. Y ojo, que en Malasia se consiguió el primer podio de un español en 500 pero amigos, esa es otra historia.

Dicho todo esto, y a propósito del maldito Gran Premio de Malasia, no estaría de más escribir una entrada en la que no comprometer a mis compañeros de podcast, una entrada con la que es mi opinión respecto a una serie de hechos que acaecidos tras el accidente de Sepang.
Los pilotos de motorsport en general, y de motociclismo de velocidad en particular, son de otra pasta porque, dentro del reto de superación personal que supone cualquier deporte, en éste además la aceptación del riesgo, de la posibilidad de hacerse mucho daño antes o después es parte del reto. La afición es de otra pasta a la de otros deportes, porque aún a pesar de tener sus favoritos, son conscientes de que cualquiera de los pilotos que salen a pista lo hacen sabiendo que la posibilidad de hacerse mucho daño antes o después es del 99,99%. La prensa especializada presente en el paddock, permanente o puntualmente, sabe una cosa y la otra. La prensa especializada que no está en el paddock, también sabe una cosa y la otra.
Y ni por esas hay manera de que muchos, demasiados, no quieran sacar rédito cuando alguien se hace mucho daño con la excusa de siempre, la del derecho a la información.
Los que están proclamando esto es, porque de una forma u otra, saben que necesitan una excusa, una defensa al contenido que están difundiendo. Si ofrecieran estricta información sin morbo ni falta de respeto no tendrían que excusarse en el derecho a la información, y si quisieran podrían ofrecer un punto de vista crítico sin perder el respeto a, en esta ocasión, Jose Antonio Rueda y/o Noah Dettwiler. Porque la información está clara y es concisa: estos dos pilotos han sufrido un accidente por alcance en la vuelta de formación que ha obligado la intervención del Doctor que iba en el Safety Car, que los ha reanimado y facilitado su posterior traslado en helicóptero al hospital, con mejores noticias para Rueda y estado crítico pero estable para Dettwiler. No hay más información (por si parece poca) que esa, y cualquier intento de justificar la difusión y redifusión de las imágenes del accidente o de noticias no oficiales es, simplemente, un intento de justificar la falta de respeto a los pilotos y familiares.
Si tu audiencia necesita ver esas imágenes para enterarse de lo que pasa, seamos claros, o como comunicador dejas mucho que desear o a tu audiencia lo que le gusta es ver vídeos de gente sufriendo y haciéndose daño. O ambas cosas. Hay un tercer caso de supuesto periodista especializado que saca rédito del sufrimiento de los pilotos y su entorno, que es el que a falta de información que dar se dedica a mostrar lo compungido que está, aunque claramente no lo suficiente compugido como para no llamar la atención y guardar silencio cuando hay que guardarlo.
Cada uno puede hacer lo que quiera, pero no os llaméis prensa especializada porque no sois mucho mejores que el tipo éste que se revolcó en el barro de Paiporta. De hecho sois iguales, sois parte de la prensa más amarilla, sensacionalista y morbosa cada vez que la ocasión os quita la máscara. No os llaméis prensa especializada si no os vais a portar como tal en momentos de información pura, formación sobre lo sucedido y crítica de lo evitable.
Porque de todos estos nadie ha denunciado lo evitable de la situación copiando a la Fórmula 1. Ya sabéis, aquello que Dorna 2.0 iba a copiar todo lo que tuviera que copiar menos lo que suponga seguridad para los pilotos, a los que en momentos así, con cosas tan evidentes como prohibir adelantar o ceder posiciones en la vuelta de formación y la de calentamiento, no es díficil pensar que para el promotor los pilotos resultan siendo accesorios para sus fines, un mal necesario. Al fin y al cabo, de la Fórmula 1 sólo se copian los modelos de negocio, no las medidas de seguridad. Esto también es información, decir cómo se evita esta situación en otros campeonatos de motorsport, mucho más ilustrativa que la imagen de gente haciéndose mucho daño al punto de caer literalmente muerta al suelo (porque fue lo que pasó, que hubo que reanimarlos).
Así que no os lo pido ni os señalo ni por Dios ni por la Virgen, sino por el mínimo de decencia y amor propio que se espera de alguien que se considera prensa especializada, no volvaís a prostituir un término sagrado como es el derecho a la información al antojo de vuestros intereses.
De lo demás que ha ocurrido en Malasia, mucho, la más que interesante lucha entre los pilotos Ducati para postularse como el que tome las riendas del test de Cheste ante la anunciada ausencia de Marc Márquez, el palo de Pedro Acosta a sus técnicos con lo de “dejadlo estar que ya la cago yo solo” y terminando segundo, la clara incomodidad y presión que están sufriendo tanto Manu González como Diogo Moreira en su pelea por el título de Moto2, lo injusto del reportaje del Sepangclash centrándose sólo en el piloto retirado, y de Moto3, que Dettwiler abrace a los suyos pronto y que se tenga el mismo ansía en informar de ello.
