Este Mundial lo gana o lo pierde Jorge Martín, porque está más solo que la una.

Cada día que pasa, cada Gran Premio que pasa, este Mundial de MotoGP me recuerda más y más al Mundial de Moto3 de 2018, que acabó conquistando Jorge Martín. Lo recuerdo perfectamente, en nuestro podcast en stand by comenzábamos varias veces nuestro análisis de Moto3 con un «vuelta a empezar de cero para el Mundial de Moto3» ya que la diferencia que Martín obtenía sobre Marco Bezzecchi crecía y disminuía haciendo la goma. Al final Martín lo ganó, Bezzecchi perdió la credibilidad y el segundo puesto ante el empuje de Fabio Di Giannantonio (qué cíclico es todo) y como es algo que pasó hace seis años, nadie lo recuerda, como nadie recuerda el mejorable paso de Martín por Moto2, que lesiones a parte, se marcó un Fermín Aldeguer una vez que la MotoGP estaba firmada. Pero todo esto es otra historia que no viene a cuento, porque aparte de coincidencias espacio temporales documentadas, parecidos razonables e incontestables resultados no hay nada más (guiño guiño), o sencillamente, no cambia nada de lo que está pasando ahora.
Lo que está pasando ahora es que, probablemente, estemos presenciando el mejor Jorge Martín nunca visto. El duelo es comparable en magnitud y calidad al nivel del que alcanzaron los años de lucha entre Sete Gibernau y Valentino Rossi, que para ser justos, fueron los que iniciaron el gran boom de MotoGP en la lucha del piloto satélite con el astro cambiando de fábrica. Desde luego que Sete no tuvo el apoyo de Michelin, más bien al contrario, y con Martín mucho me temo que, con los matices necesarios que impone la contextualización, es una situación parecida.
En lo primero que se parece es en la expectación que genera.
Lo segundo, en la lucha de un equipo satélite con uno de fábrica.
Lo tercero, en lo solo que se encuentra el piloto del equipo satélite, y creo que Martín se encuentra más solo de lo que estuvo Sete, al que al fin y al cabo apoyaba Honda, Telefónica y un equipo volcado.
Que sí, que Ducati ha traído piezas aerodinámicas nuevas a Martín según escrupuloso contrato que cumplen con el señorío que se le atribuye a Luigi Dal’Igna, el mismo que en 2022 agradeció a Johann Zarco y su equipo (el Pramac Racing) que respetaran a Bagnaia en el Gran Premio de Tailandia, sacrificando un más que seguro podio del francés (si no la victoria) para favorecer a Bagnaia en la lucha contra la Yamaha de Fabio Quartararo… y la también Ducati de Enea Bastianini. Seguro que nadie lo recuerda salvo los aficionados que no necesitamos que nos expliquen lo que le convenga a según quién, y por supuesto, también lo recuerda la maldita hemeroteca y sus vídeos:
Some tense scenes in the Pramac box post-race on Sunday 👀#ThaiGP 🇹🇭 pic.twitter.com/Xw3gWhJgVS
— MotoGP™🏁 (@MotoGP) October 6, 2022
¿Qué nos hace pensar que Pramac no está guardando la misma pleitesía hacia Ducati Corse que entonces? Pramac Racing ha elegido no alinearse con su piloto Jorge Martín que sí quiso hablar con Dirección de Carrera guardando un nada competitivo perfil bajo que para nada apoyaba la actitud de Martín al llegar a Indonesia. Un equipo que ha decidido desvincularse de Ducati manteniendo la actitud de 2022 pero sin cámaras (que profesional Ciabatti intentando bloquear las imágenes). ¿Esta actitud es marca de la casa o imposición contractual? En cualquiera de los dos casos, el apoyo al piloto es el que vemos. Mirando un poco hacia atrás, hay cosas que desde mi teclado no termino de entender, y es que tras el fallido cambio de moto de Martín en Misano 1, después de repetirse ante las cámaras que su rival es Bagnaia y nadie más…. ¿nadie en el equipo hace esa labor de coaching con Martín? ¿Nadie monta una bronca para que el piloto se dedique a controlar y presionar al piloto más presionado y fallón ahora mismo o se le anima a jugar con los límites de la navaja a cada curva? Como decíamos antes, las coincidencias espacio temporales, los parecidos razonables y la contundencia de los resultados indican más bien que de haber coaching se ha elegido jugar con la navaja.
Que pilotos que normalmente pelean por entrar al top ten ayuden a Bagnaia no es problema para Martín, en todo caso será señal de que Bagnaia no está delante mientras que Martín está derrochando velocidad y talento sobre la Ducati GP 24, Martín no tiene nada que ver (creemos) con el piloto que estuvo en Moto2 o que mostraba irregularidad en Moto3, pero los fallos que está teniendo Martín en 2024 pueden deberse a lo solo que está dentro de la pista y, posiblemente, a diez metros de la misma. Mientras tanto es cierto que Martín sigue líder del Mundial, pero el peor Pecco Bagnaia que recordamos consigue recortarle puntos, poquito a poquito.
